¡Un aplauso para Guatemala!

El Presidente es un corrupto. Miles salen a las calles a protestar. ¡Que se largue!, gritan. El Presidente es investigado. El Congreso le quita la inmunidad. El Presidente renuncia. El país festeja. El Presidente a un paso de ir a prisión... en ...

El Presidente es un corrupto.

Miles salen a las calles a protestar. ¡Que se largue!, gritan.

El Presidente es investigado.

El Congreso le quita la inmunidad.

El Presidente renuncia.

El país festeja.

El Presidente a un paso de ir a prisión... en Guatemala.

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Minimizado, vituperado, ignorado, Guatemala se encuentra entre los diez países más pobres del mundo: 75% de su población está hundida en la pobreza, según informes del PNUD. De la mano con países como Haití o Angola. Catorce de cada 100 guatemaltecos no saben leer ni escribir. Saqueado por empresas transnacionales patrocinadoras de golpes de Estado. Humillado. Cierto. Pero no vencido.

Hoy por hoy, Guatemala le da un ejemplo de dignidad, valor y coraje no sólo a Centroamérica, sino a toda Latinoamérica y al resto del mundo que, azorado, ve cómo la ira popular fue el detonante para investigar, comprobar y castigar al presidente Otto Pérez Molina por el caso de corrupción aduanera conocido como “La Línea”.

(“La Línea” era una estructura político-criminal que recibía sobornos de importadores para evadir el pago de impuestos de aduana, y en la cual estaban involucrados la vicepresidenta, Roxana Baldetti, y altos funcionarios del gobierno guatemalteco. Baldetti ya está en la cárcel, donde pronto bien le podría hacer compañía su exjefe).

Desde que estalló el escándalo, miles de guatemaltecos comenzaron a protestar un día sí y otro también en las calles de Guatemala capital. La indignación iba en aumento. Los gritos eran cada vez más fuertes. Las pruebas también se incrementaban contra la red criminal de Pérez Molina y sus compinches.

Pero no bastaba con las protestas en las calles, si bien fueron un detonante tan espectacular como efectivo para empujar la investigación oficial y que no se dejara de hurgar.

Paralelo a las calles enfurecidas, dos bastiones legales operaron, con la ley en la mano, para descubrir las acciones fraudulentas del gobierno guatemalteco:

Primero, la investigación a fondo de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, organismo adscrito a Naciones Unidas, y que envió a personal calificado y honesto para sacudir el entramado de “La Línea” y presentar las pruebas suficientes para hacer caer al Presidente corrupto.

Segundo, una fiscalía guatemalteca independiente que no dependiera del Presidente de la República y que garantizara imparcialidad en sus investigaciones, pruebas y resultados, ajena totalmente a cualquier injerencia gubernamental.

(En México, la investigación —por llamarla de alguna manera— del affaire Casa Blanca estuvo a cargo de un subordinado presidencial: el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, que dependía directamente de Los Pinos).

Dicha Comisión Internacional contra la Impunidad operó, con efectividad, en Guatemala. Pero bien podría aplicarse en Brasil. En Perú. En Argentina. En Venezuela. O en México.

Sí: Guatemala le ha dado un ejemplo al mundo de cómo darle justicia a un país, utilizando las protestas sociales sin muertos ni heridos; sin agredir comercios; sin golpear a ciudadanos, pero cerrando la pinza en el aspecto legal con autonomía. Ya cayó el Presidente corrupto en Guatemala. ¿Cuándo veremos caer así a otros mandatarios del continente inmersos en la corrupción?

Por lo pronto... ¡bravo por Guatemala!

ARCHIVO CONFIDENCIAL

DE POPULISMO. Ante la andanada presidencial en contra del populismo en el mensaje con motivo del Tercer Informe de Gobierno, vale reflexionar: el populismo –término abstracto y poroso–, parece un mal menor ante la corrupción, la complicidad, el encubrimiento, la impunidad, la violencia y el deterioro económico que hoy vive México.

                TW: @_martinmoreno       FB / Martin Moreno

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