¡Salve, César!

La reciente película de los hermanos Joel y Ethan Coen Hail, Caesar!, 2015 es todo un catálogo de guiños y referencias a la época dorada de Hollywood, en los cuarenta y cincuenta, aquella dominada por los grandes estudios. Los tiempos de la meca del cine plagada de ...

La reciente película de los hermanos Joel y Ethan Coen (Hail, Caesar!, 2015) es todo un catálogo de guiños y referencias a la época dorada de Hollywood, en los cuarenta y cincuenta, aquella dominada por los grandes estudios. Los tiempos de la meca del cine plagada de contradicciones, en que un senador republicano medio loco llamado Joseph McCarthy, participó de manera protagónica en el Comité de Actividades Antiestadunidenses, y elaboró la vergonzosa Lista Negra en la que involucró cientos de nombres de personajes que formaban parte de la industria del cine de esos años, sobre todo escritores, y arruinó carreras, orilló a suicidios, acabó matrimonios, destrozó reputaciones. McCarthy condenaba primero e investigaba después. Las tácticas fascistas en el llamado macartismo fueron de tal virulencia, que pasó a la historia como la cacería de brujas.

Es también la época de las grandes producciones de tema bíblico al estilo Ben Hur o El manto sagrado o El cáliz de plata, de los cursis y rebuscados chapuzones de Esther Williams, el apogeo de las poderosas periodistas de chismes como Louella Parsons o Hedda Hooper, los musicales melosos, el cine negro y de gangsters, del glamour y las fiestas más sofisticadas, los romances inventados, el star system, de la tensión de la Guerra Fría, la paranoia anticomunista, etc.

 Con todos estos elementos y todavía más, los hermanos Coen escriben y dirigen una comedia muy ácida que usa la parodia, la sátira, el “homenaje”, la ironía, la farsa,  en una mezcla de excesos que se les va un poco de las manos, y en la que se burlan del Hollywood de entonces, y del de hoy. Tiene muy buenos momentos, es innegable, y el reparto se integra con algunos de los reconocidos actores que ya han trabajado con ellos, pero al final uno no sabe qué le quisieron contar.  ¡Salve, César! está muy emparentada con Barton Fink, también de los Coen, pero que es muy superior.

Josh Brolin, en una muy buena interpretación, es el director de los estudios Capitol. Es muy religioso, se confiesa diario, y contrasta su devoción con los problemas que resuelve para el estudio y la imagen pública de sus estrellas: una actriz-diva-nadadora, muy bien Scarlett Johansson al estilo Williams, que está embarazada, de padre desconocido, y que ya no cabe en la cola de sirena que usa en sus escenas; dos periodistas chismosas y sanguinarias, un actor que no sabe hablar, un director neurótico que no puede trabajar con el actor.

El problema más grave viene cuando el protagonista de su más reciente cinta Hail, Caesar!: A tale of the Christ, encarnado por George Clooney de manera cómica, pero con los clichés y gestos que ya le hemos visto mucho, es secuestrado por un grupo comunista que pide rescate… y ya no le cuento más.

¡Salve, César! está ubicada en la era estelar del cine hollywoodense, entretiene, pero antes hay que rascarle un poco al contexto histórico que vivía la industria en esos años, para entender las referencias de los Coen. El guión tiene algunas caídas, pero el cuadro de actores: Clooney, Brolin, Tilda Swinton, Johansson, Channing Tatum, Ralph Fiennes, Francis McDormand, hace que, con poca sustancia, la historia resulte en una película que se deja ver.

Recomendable.

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