Último viaje a Las Vegas

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Lucero Solórzano 20/12/2013 00:00
Último viaje a Las Vegas

Si consideramos que en Último viaje a Las Vegas (Last Vegas, 2013, Estados Unidos) se reúne un reparto de veteranos de experiencia, con carreras destacadas, carismáticos, famosos mundialmente, ganadores del Oscar y otros premios, cuyas películas juntas han producido miles de millones de dólares, podríamos pensar que vamos a ver una verdadera joya.

Con cuatro ases, para usar lenguaje apropiado a los juegos de azar, el señor Dan Fogelman,  también guionista de la mucho mejor lograda Loco y estúpido amor, se quedó muy corto y no pudo aprovechar en su argumento todo el potencial que le concedían las presencias de Michael Douglas, Morgan Freeman, Robert De Niro y Kevin Kline.

Con título original Last Vegas, Jon Turteltaub, de trayectoria poco memorable, dirige a los cuatro actores que rondan los 70, en una comedia que pretende ser una versión para adultos mayores de ¿Qué pasó anoche? (The Hangover), que fue tan exitosa que hasta dos secuelas tuvo. La historia de los amigos que acompañan al que se va a casar a una despedida de soltero que acaba convertida en deporte extremo, se antojaba atractiva trasladada a la edad de las inquietudes, del tinte, del Viagra, del cambio de “una de 50 por dos de 25”. 

Pero como lo hemos confirmado en este espacio, si la historia no funciona, difícilmente será una película convincente. Si a eso añadimos un director poco achispado y muy convencional como Turteltaub, la cosa va para peor. Ni los buenos oficios de cuatro grandes actores pueden sacar adelante un proyecto que acaba siendo mediocre. El director parece haber actuado por encargo, haciendo una película carente de personalidad que se salva, relativamente, por la presencia de los cuatro actores.

Si a eso añadimos que el guión de Fogelman no tiene ninguna creatividad y es totalmente previsible, implica poca comicidad en los diálogos y situaciones, y tiene una carga de franca moralina que resulta hasta chocante, acaba dando pena el desperdicio de talento que se quedó a la mitad del camino. Parece que no quisieron correr riesgos y se nota.

La historia va así. Billy (Douglas como el galán del grupo, pelo pintado, dientes postizos, típico), avisa a sus tres amigos de toda la vida que se va a casar con una joven de 32 años, también típico. Los cuatro se organizan para que Billy por fin se despida de la soltería en Las Vegas, más típico. Se organiza así un viaje al que cada uno lleva sus fantasmas, miedos e insatisfacciones.

Paddy es Robert De Niro, actor enorme que de manera incomprensible para esta servidora, tiene la mala costumbre de aceptar este tipo de personajes en los que rescata su catálogo de gestos ya muy vistos en La familia de la novia. Paddy acaba de enviudar, está deprimido, retirado, muy solo y le guarda un resentimiento a Billy (situación por demás descabellada), pero lo convencen de que vaya.

Kevin Kline, es Sam. Tiene 40 años de casado con una mujer perfecta, pero la comezón se le nota y la esposa le da luz verde para su estancia en Las Vegas con la intención de reactivar la pasión en su matrimonio. Morgan Freeman es Archie, viudo también pero que ha asumido con mucho gusto su faceta de padre y abuelo, además de que ya no puede dar guerra a raíz de un infarto.

Me resultaría enriquecedor conocer la opinión de hombres en esa edad sobre la premisa de la película y el curso que va tomando el relato, al que encuentro lleno de inconsistencias y giros gratuitos sin fundamento.

Último viaje a Las Vegas podría incluirse dentro de las buddy movies, esas películas sobre dos amigos o amigas corriendo aventuras. Aquí la diferencia es que son cuatro hombres que van rumbo a la vejez, interpretados por cuatro de los mejores actores hollywoodenses de los últimos años cuyo potencial reunidos pudo ser mejor aprovechado.

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