Minions

Por Adrián Ruiz Villanueva 42 años antes de conocer a Gru, es decir en 1968, es donde se nos presenta cómo los Minions, encabezados por Kevin, hallaron a una mujer llena de maldad y digna para ser sus discípulos. El nombre de tan despiadada fémina es Scarlet Overkill, ...

Por Adrián Ruiz Villanueva

42 años antes de conocer a Gru, es decir en 1968, es donde se nos presenta cómo los Minions, encabezados por Kevin, hallaron a una mujer llena de maldad y digna para ser sus discípulos. El nombre de tan despiadada fémina es Scarlet Overkill, una mujer admirada por todos aquellos que aspiren a ser villanos. Dicha antagonista se encuentra acompañada de su amado Herb Overkill, quien funge como alma gemela de la protagonista, ayudándola en sus sueños de fantásticos inventos.

Como preámbulo a este encuentro, hallamos a los seres amarillos, quienes a lo largo de la historia no corrieron con tanta suerte: los amos que hallaban tenían finales catastróficos, en gran parte por ciertas acciones “minionescas”, tal y como se puede presenciar en los tráileres que comenzaron a salir hace meses.

Ahora, una vez reunidos —Minions y la pareja Overkill— el binomio debe contribuir para alcanzar el anhelo de Scarlet Overkill. De lo contrario, los días de los Minions están contados. Ante tales bases se cimienta un spin-off, que recurre a los chistes fáciles, encanto del lenguaje de los seres amarillos, así como su gusto por las bananas, que son capaces de cautivar al más escéptico. Sin embargo, conforme avanza la trama, la cinta luce con un guión descuidado y bastante precipitado.

Una vez establecidos en el Reino Unido, donde se centran los sueños de Overkill, este grupo de personajes amarillos protagoniza un sinfín de aventuras, con tal de saciar los sueños de su ama. Aquí es donde comienza el declive de una premisa a la cual le faltan bases, desarrollo de personajes, sobre todo el de Herb, quien luce desangelado y sin matices. Da igual que estuviera en la cinta a que se prescindiera de su presencia.

Todo lo conseguido en la primera mitad de la película se desmorona: la resolución de las cosas es sacada de la nada. Destaca una ambientación ad hoc a la década de los sesenta, en cuanto estética, moda y música, pero vívidamente deslucida en medio de un guión lleno de chistes fáciles.

El doblaje, tanto en inglés como en español, otorga eficacia, pero una vez más y subrayando el guión, no es su mejor aliado, sobre todo cuando han salido cintas animadas con un guión sobresaliente e inteligente, como las anteriores entregas de esta saga, o Intensa-mente.

Los Minions consiguen cautivar con su encanto y lenguaje, el cual es entendible a nivel mundial, pero descuidaron en una forma imperdonable el guión, dejando a estos siervos del mal a la intemperie, en una cinta que destaca por no ser entrañable.

DIRIGEN

  • Kyle Balda y Pierre Coffin.

ANIMACIÓN

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