Frentes Políticos
I.Baño de sangre. Los puntos que perdió Jaime Rodríguez El Bronco en las últimas horas, no los volverá a ver jamás. Su alertagada respuesta a la crisis que se suscitó en el penal de Topo Chico, donde murieron 52 reos, luego se le perdieron tres para quedar en 49 ...
I. Baño de sangre. Los puntos que perdió Jaime Rodríguez El Bronco en las últimas horas, no los volverá a ver jamás. Su alertagada respuesta a la crisis que se suscitó en el penal de Topo Chico, donde murieron 52 reos, (luego se le perdieron tres para quedar en 49) lo evidenció. La riña entre dos grupos antagónicos dejó en claro que a Jaime Rodríguez le quedó grande la silla. No respondió como el hombre de Estado que se esperaba. Es inaceptable que desde octubre, cuando asumió como gobernador, se haya dedicado a placearse por todo el país. Está, y quedó demostrado, más interesado en construir su candidatura para 2018, y apadrinar la de otros, que en gobernar Nuevo León, tarea que no se concreta a salivazos.
II. Omisiones imperdonables. El gobernador que Ni es Bronco Ni es independiente sabía que el penal era controlado por grupos criminales de Los Zetas y no hizo nada. Si no pudo controlar una cárcel, menos podrá hacerlo fuera. Será importantísimo que las renuncias y las investigaciones lleguen de inmediato. Otro hecho que no se entiende es que la policía no haya intervenido porque “complicaría las cosas". La responsabilidad de El Bronco y de su equipo de seguridad en estos gravísimos hechos es enorme. Dejaron que los internos se mataran a batazos y con algunas armas blancas. Sólo una de las víctimas murió por arma de fuego. El gobierno federal no debe ser simple espectador. Debe atraer las investigaciones de inmediato.
III. El otro crimen. Como un miserable experimento fallido quedó la operación Rápido y Furioso, de trasiego ilegal de armas de Estados Unidos a México. La Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego de EU y la fiscalía en Phoenix, concluyeron en un reporte oficial que la operación fue “supervisada de manera irresponsable". Fue conducida de 2006 a 2011 por la ATF y permitió el trasiego ilegal “supervisado" de más de dos mil armas, contra el Cártel de Sinaloa. No, no fue irresponsable. Fue criminal. Con esas armas han sido asesinados cientos de mexicanos. Incluso, Orso Iván Gastélum, el escolta de El Chapo, detenido junto al capo, portaba una arma larga de Rápido y Furioso. El colmo.
IV. Bienvenido. La recepción de los mexicanos al papa Francisco será, créalo, digna del pueblo que la ofrece y del personaje que nos visita. Su décimosegundo viaje al extranjero incluye Cuba y México. Hoy, desde el momento que baje del avión de Alitalia y sea recibido por el presidente Enrique Peña Nieto, pues se trata también de una visita de Estado, el papa Francisco dejará en claro que trae a nuestro país consuelo para los miles de mexicanos que sufren, sea por la pobreza y la marginación, sea por la violencia descarnada y atroz que se vive desde hace diez años. A cambio, él, de parte de millones de mexicanos, lo que tendrá es cariño, muestras de afecto. Entrega. Bienvenido sea.
V. Trascendente. El sociólogo Bernardo Barranco afirmó que la visita papal dejará huella en el catolicismo, pues anteriormente, cuando vinieron Juan Pablo II y Benedicto XVI, dieron mensajes que no trascendieron. Francisco llegará a la ciudad más liberal del país, donde se practica el aborto, se legalizaron los matrimonios del mismo sexo y se impulsa ferozmente el uso recreativo de la mariguana. Extraña que sus recorridos fueran diseñados para que lo vea la menos gente posible. No pasará Reforma, pues ahí sólo pueden hacerlo los “profes” de la CNTE y el movimiento político de Ayotzinapa. Él no. Por cierto, la Arquidiócesis de la Ciudad de México, no hay forma de ocultarlo, ve con desdén su visita. Una cosa es segura: los capitalinos se le rendirán, por más dificultades que les pongan.
