Todos involucrados
Esta crisis de los refugiados muestra, una vez más, lo insolidarios que son algunos países miembro de la Unión Europea.
Algunos pueden pensar que a los latinoamericanos no nos afecta lo que está ocurriendo en Europa con la llegada masiva de ciudadanos, principalmente de Siria, Afganistán y Libia, quienes tratan de obtener asilo en ese continente, que era famoso por su solidaridad, estabilidad y búsqueda del bienestar. Sin embargo, la realidad es que sí nos afecta y debería mover al gobierno, como bien comenta Pascal Beltrán del Río el día de ayer en nuestro periódico, ya que, en última instancia, somos parte de esta comunidad de más de siete mil millones de personas que comparte este planeta denominado Tierra.
Las fotos y los videos que vemos en los diarios o la televisión día a día son desgarradores: niños muertos a la orilla de las playas o llorando cuando la policía detiene a sus padres, cuyo único supuesto delito es intentar refugiarse de la situación que viven en sus países de origen.
Esta crisis de los refugiados muestra, una vez más, lo insolidarios que son algunos países miembro de la Unión Europea que, además, parecen no entender que en cierta medida son culpables del problema al haber ayudado, junto con el gobierno estadunidense, a desestabilizar las naciones de quienes intentan refugiarse, sin tomar en cuenta las consecuencias de dichas acciones.
Los muertos se cuentan ya por millares. Incluso, uno de los cartones del gran dibujante del diario El País, que lleva como pseudónimo El roto, publicó uno siniestro cuyo texto dice: “Cuando empezaron a llegar caminando sobre los ahogados que les precedieron, en Europa cundió la alarma”. En efecto han sido demasiados y hay hechos dantescos, como el camión abandonado en una carretera austriaca con cerca de 70 cuerpos o como los 300 libios que murieron en un naufragio, por citar algunos de los casos más llamativos.
Las respuestas han sido de lo más disímbolas y hay que reconocer la actitud alemana de ofrecer asilo a 800 mil personas, solicitando al resto de los países europeos actuaciones similares, lo cual no ha ocurrido hasta ahora.
Hasta la fecha, de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones, 350 mil migrantes han cruzado el Mediterráneo, cifra superior en 60% a la del año pasado, y de ellos cerca de 240 mil lo hicieron a través de Grecia y 115 mil por Italia.
Capítulo especial en este drama es España, cuyo régimen reaccionario se ha negado a recibir más allá de una cuota miserable. A este gobierno se le ha olvidado que hace sólo 75 años más de 400 mil españoles tuvieron que cruzar la frontera hacia Francia para no caer en las garras del fascismo, de los cuales 30 mil encontraron asilo en este gran país que es el nuestro.
Destacan por sus negativas, además de España, países como Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia, que no quieren acatar las propuestas de la Unión Europea dictadas hace unas semanas en Bruselas.
El mes de agosto ha sido el de mayor incremento en el número de refugiados, con cifras que no se veían desde la Guerra Civil de España o la Segunda Guerra Mundial. Según los medios de comunicación, se estima que tan sólo de Siria ya han salido cerca de cuatro millones de personas, mismas que están en Líbano o Turquía buscando la manera de emigrar a Europa. Y digo Europa porque, en última instancia, les da igual a qué país llegar, sólo quieren algún lugar para vivir en paz; han debido abandonar sus casas, tierras y todo lo que tenían por causa de guerras que ellos no ocasionaron. Son perdedores sin saber por qué y han huido de la pobreza y la miseria con el único objetivo de encontrar un lugar donde poder vivir y sobrevivir en paz con sus familias.
Insistimos que los gobiernos europeos, y aquí agregaríamos al de Estados Unidos, tienen una gran responsabilidad, porque fueron ellos los que desestabilizaron con su lucha en contra de los terroristas de ISIS, sin haber previsto lo que iba a ocurrir.
Esperemos que por el bien de la humanidad en este mes de septiembre los gobiernos lleguen a una propuesta que satisfaga el inmenso drama que se vive hoy en aquella parte del mundo.
