Desigualdad vs. Democracia
Para la Cepal la desigualdad es un tema prioritario que debe combatirse con voluntad política y reformas, sobre todo en el ámbito fiscal.
En la historia de la humanidad nunca habían sido tan graves los datos sobre la desigualdad, incluso algunos de ellos son espeluznantes y se difunden casi a diario en los medios de comunicación. Ante esta situación, hasta ahora la mayoría de los gobiernos no saben cómo responder, más allá de poner en marcha las tradicionales políticas de subsidio que poco resultado han dado en el combate a la pobreza y la desigualdad.
Al inicio de esta semana tuvimos la noticia del ranking que tradicionalmente elabora la revista Forbes, en el cual aparecen los plutócratas más ricos del mundo, y vemos que la supuesta principal fortuna ahora le corresponde al señor Bill Gates, con casi 80 mil millones de dólares, seguido muy de cerca por los señores Slim y Buffett, quienes poseen alrededor de 73 mil millones de dólares cada uno.
Otros 16 mexicanos ocupan un lugar en esta lista de Forbes, con fortunas que van de los mil millones hasta los 14 mil millones de dólares. Ante este panorama se encuentra el resto del mundo, con su pobreza y carencias.
Para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que dirige la mexicana Alicia Bárcena, la desigualdad es un tema prioritario que debe combatirse con voluntad política y reformas, sobre todo en el ámbito fiscal. En una reunión celebrada a principios de este mes en la sede de la citada comisión, la directora de la organización no gubernamental Oxfam International , la señora Winnie Byanyima, presentó un estudio muy interesante denominado “Iguales. Acabemos con la desigualdad extrema. Es hora de cambiar las reglas”. En este informe se menciona que en 2002 en América Latina y el Caribe existían 25 personas que tenían una riqueza superior a los mil millones de dólares, y que 12 años después son ya 114 las que acumulan tal cantidad de dinero. También señala que la suma de estas 114 fortunas representa 76% de la deuda externa de toda la región, que es casi de 450 mil millones de dólares.
No sólo la desigualdad es profunda en nuestro continente, incluyendo a Estados Unidos, en donde día con día son más los que exigen que ésta se reduzca, dando lugar a casos como el de un condado denominado Cook County, en Illinois, que ha determinado que no comprará productos a aquellas compañías cuyos directores ganen más de 100 veces lo que ganan sus trabajadores. Otro ejemplo de la crisis de desigualdad que está viviendo el vecino del norte son las deudas de los estudiantes con los bancos por los créditos otorgados para sufragar sus colegiaturas. Incluso, están proponiendo una “huelga de pagos” de los 1.2 trillones de dólares que deben a los bancos porque, debido a la crisis de 2008, no pueden pagar ellos ni sus familias. El colectivo que impulsa esta huelga de pagos ha mencionado: “Si le debes a un banco miles de dólares, el banco es tu dueño, pero si le debes un trillón de dólares, tú eres el dueño del banco. Todos somos los dueños”.
En Europa la principal preocupación es cerrar la brecha de desigualdad ante la emergencia social que se vive, principalmente en los países del sur, a raíz de la crisis de 2008 y que ha lanzado a millones de personas a la pobreza y la exclusión, ante lo cual las organizaciones políticas, todas, han hecho de esta situación un aspecto importante de sus campañas políticas.
Otro tema importante en la actualidad, vinculado a lo anterior, es que hay que revisar todas las políticas sociales porque, como bien escribe en una ponencia el rector José Narro, en nuestro país hemos hecho inversiones millonarias en los últimos 15 años y la brecha de la desigualdad crece, por lo que “se requiere una cirugía institucional que logre un nuevo esquema”.
Y como afirma claramente la filósofa y catedrática de Ética en la Universidad de Valencia, Adela Cortina: “Hemos llegado a un nivel excesivo de desigualdad que no sólo es injusto, sino que pone en peligro la democracia”. Esta aseveración es válida para todos los países, incluyendo al nuestro.
