En todos lados

Parecería que la corrupción es un fenómeno que se da principalmente en el sector público, sin embargo, esto no es así.

En Estados Unidos el combate a la corrupción se ha convertido en una fuente de ingresos para el gobierno, sobre todo cuando aplica la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, mediante la cual se apropia de dinero a través de multas por hechos que no afectan a su gobierno ni a sus ciudadanos. Hay otros países que están pensando en copiar este esquema, como es el caso concreto de Inglaterra.

Muchas acciones de corrupción llenan las páginas de los periódicos por los personajes públicos involucrados, como la del expresidente de Guatemala Alfonso Portillo, quien fue extraditado a Estados Unidos y condenado a cinco años de prisión, tras declararse culpable de haber lavado dinero producto de una malversación de fondos en bancos estadunidenses.

Un caso parecido, pero que ante el ejemplo anterior tuvo miedo, es el del expresidente de El Salvador, Francisco Flores, quien se entregó a las autoridades de su país para ser juzgado por haberse apropiado cinco millones de dólares de los diez millones que donó el gobierno de Taiwán para apoyo a víctimas del temblor ocurrido en ese país.

Parecería que la corrupción es un fenómeno que se da principalmente en el sector público, sin embargo, esto no es así. Probablemente dentro del sector privado la magnitud no sea tan grande, pero la frecuencia es mucho mayor y decenas de ciudadanos que nada tienen que ver con el gobierno están involucrados en hechos corruptos y son sentenciados.

Además, ahora existen varios blogs o páginas de internet dedicadas únicamente a registrar la corrupción diaria en Estados Unidos y es ahí en donde uno se da cuenta de lo extendida que está esa práctica en esa nación, a pesar de las fuertes sanciones económicas, e incluso penales a las que son acreedores y que se cumplen.

Tan sólo en lo que va del mes hay algunos ejemplos, que van desde el banco HSBC, demandado por 250 millones de dólares, por haber permitido que un particular cometiera fraude contra decenas de personas con su seguro de vida, que el banco custodiaba y tenía obligación de vigilar; hasta el caso de un promotor de Chicago que se aprovechó de cerca de 300 ciudadanos chinos a quienes engañó con la supuesta construcción de un hotel y centro comercial cerca del aeropuerto internacional de esa ciudad, garantizándoles que obtendrían la visa de estancia en Estados Unidos si invertían más de 500 mil dólares cada uno.

Y el de la famosa empresa cervecera MillerCoors, a la que un exempleado logró defraudar por cerca de 14 millones de dólares durante 11 años sin que nadie se diera cuenta, mediante la invención de 15 compañías fantasmas que facturaban bienes o servicios que nunca se concretaban. Y así podríamos seguir con ejemplos diarios en ese país.

Ahora, el caso que está dando la vuelta al mundo por sus implicaciones tanto políticas como económicas, es el de un exdirector de la compañía petrolera brasileña Petrobras, quien ha confesado y a la vez, para reducir su sentencia, ha cooperado denunciando a decenas de políticos brasileños que supuestamente estaban involucrados en estos malos manejos. El asunto es muy importante, ya que las acciones se ejecutaron cuando la presidenta del consejo de administración de la petrolera era Dilma Rousseff, la actual Presidenta del país y en campaña por reelegirse.

Los hechos son producto de una investigación que lanzó el senado brasileño en el mes de abril y se vinculan con la compra de una refinería en Pasadena, California, por mil 700 millones de dólares, cuando en realidad valía 500 millones. La investigación se ha extendido y se ha comprobado que varios empleados de la petrolera recibieron cerca de 140 millones de dólares de manos de la empresa holandesa SBM Offshore por contratos de exploración. Por cierto, esta empresa ha reconocido que corrompió en varios países y ha reservado 250 millones de dólares para posibles juicios en su contra.

En la medida en que los hechos corruptos se vayan haciendo del conocimiento público, se hará más difícil llevarlos a cabo.

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