Dos varas

EU ha tomado el papel de ser la policía financiera del mundo, ante la cual todas las entidades financieras de este planeta deben rendirle cuentas.

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Enrique Del Val Blanco 07/06/2014 03:51
Dos varas

Estados Unidos es famoso por creerse la policía del mundo. Por eso cada generación ha tenido su guerra y sufrido las consecuencias y, por lo visto, en este campo seguirán así por muchos años más.

Ahora también ha tomado el papel de ser la policía financiera del mundo, ante la cual todas las entidades financieras de este planeta deben rendirle cuentas y, si no lo hacen, atenerse a las consecuencias. Algo parecido sucede con la corrupción y su combate, pues también tienen disposiciones legales, mismas que ya hemos comentado en otros artículos, que les permiten sancionar e incluso encarcelar a personas que hayan corrompido a servidores públicos en el extranjero.

En este último año se han puesto muy severos con las empresas bancarias extranjeras con el fin, según ellos, de combatir la evasión fiscal de sus nacionales. Para ello cuentan con una ley, FATCA, por sus siglas en inglés, y que traducida al español podría ser “Ley del Cumplimiento Tributario de Cuentas Extranjeras”, la cual se aprobó en el año 2010 y que obliga a los bancos y similares a dar información sobre los titulares de las cuentas de estadunidenses en el extranjero y, de no hacerlo, se les pueden imponer multas severas e impedir que sus filiales operen en Estados Unidos.

Hasta la fecha, más de 70 países y cerca de 77 mil instituciones financieras extranjeras han aceptado compartir, a partir de 2015, la información solicitada por los norteamericanos, dando los nombres, números de cuentas y operaciones realizadas. Incluso algunos de los paraísos fiscales han aceptado hacerlo. La aplicación de esta ley le ingresará al Tesoro estadunidense cerca de 800 millones de dólares en diez años, según los cálculos basados en la estimación de la evasión fiscal que hoy ocurre.

En otro tema, también de policía financiera, están apretando las tuercas a aquellos bancos que se han prestado a hacer operaciones con países con los que, según la miserable Ley Helms-Burton, no deberían realizar operación alguna, como con Cuba. Tres bancos franceses, la Société Générale, Crédit Agricole y el BNP están siendo investigados por haber participado en financiamientos con alguno de los países considerados en la ley antes citada.

En el caso del banco BNP, la pretensión es aplicarle sanciones monetarias por haber violado los embargos a Sudán, Irán y Cuba de 2002 a 2009. El señor Benjamin Lawsky, quien es el responsable de la regulación bancaria en el estado de Nueva York, lugar donde se lleva el caso, aspira a sancionar al citado banco con la cantidad de 10 mil millones de dólares.

El gobierno francés ha intervenido y supuestamente el presidente Hollande trató el tema con el presidente Obama en la celebración que tuvieron por el aniversario del desembarco en la Segunda Guerra Mundial. El ministro de Relaciones Exteriores francés, el señor Laurent Fabius, ha declarado a los medios que considera las cifras manejada por las autoridades estadunidenses “desproporcionadas y nada razonables”. Pero no conforme con imponer una multa económica, el regulador también ha solicitado que los empleados que intervinieron por parte del banco en las operaciones detectadas, lo cual por cierto se supo gracias a un soplón —en inglés, whistleblower—, sean “multados, despedidos, encarcelados y despojados de sus bonos”.

Paralelamente a estas acciones, la Corte de Apelaciones de Estados Unidos desestimó la negativa del juez Jed S. Rakoff para aprobar el acuerdo al que habían llegado la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) y Citigroup. Al juez Rakoff le parecía que hace tres años la SEC se había portado demasiado benevolente con el banco y que la multa que le impuso equivalía a las monedas que uno trae en el bolsillo, además de que se le había permitido no confesar su culpabilidad. Sin embargo, la Corte de Apelaciones validó dicho acuerdo.

Como vemos, en Estados Unidos existen dos varas para medir las acciones de los bancos, severa para los extranjeros e indulgente para los nacionales.

 

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