Modelo obsoleto

En países como Italia encontramos que siete por ciento de las familias ya se encuentra en la pobreza extrema.

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Enrique Del Val Blanco 11/01/2014 01:01
Modelo obsoleto

Una realidad, más que un fantasma, recorre Europa: la del crecimiento de la desigualdad en la mayoría de los países de la zona. Varios medios de comunicación han reflejado la terrible situación que están viviendo millones de personas en ese continente, mismo que por cierto fue el modelo a seguir en el siglo pasado. Paralelamente y, como ocurre desde hace varios años, apareció publicada por el servicio informativo Blomberg, la lista de las personas más ricas del mundo.

En la lista aparecida esta semana que concluye se puede observar que, una vez más, la mayoría de los ricos goza de buena salud y de crecimiento de sus fortunas. De acuerdo con la información proporcionada, los 300 más ricos incrementaron su fortuna en 524 mil millones de dólares en 2013, y las perspectivas para este año son incluso mejores. Los primeros 15 lugares los ocupan personas de Estados Unidos, con las excepciones del mexicano Carlos Slim, del señor Amancio Ortega de España, dueño de Zara, entre otros negocios, y del sueco Ingvar Kamprad, dueño de las tiendas Ikea.

Frente a este regodeo de fortunas en unas pocas manos vemos por el otro lado que para 2013, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), existen cuando menos 201 millones de desempleados en el mundo, cifra superior en 31 millones de personas a la registrada en 2007, cuando inició la crisis.

Lo que es un hecho incontrovertible es que la desigualdad va en aumento en casi todos los países del mundo, pero de manera especial en varios de Europa, especialmente en los países latinos, bálticos y de Europa del Este. En la actualidad, ese continente es más desigual que en 1970; sin embargo, la desigualdad ha crecido de una manera acelerada a partir de 2007.

En países como Italia encontramos que siete por ciento de las familias ya se encuentra en la pobreza extrema y 13% adicional no sobrepasa el umbral de la pobreza. La situación se ahonda en la juventud, donde al día de hoy el desempleo juvenil alcanza 40%, cifra que supera por mucho la de varios países en desarrollo.

Datos como los de Grecia, donde el año pasado 70 mil ciudadanos dieron de baja sus automóviles porque no pudieron pagar el impuesto vehicular y más de la mitad de los que circulan carecen de seguro porque no logran pagarlo y, lo que es peor, el regreso de enfermedades como la malaria y la peste indican la difícil situación que están viviendo en dicho país. Incluso en la Inglaterra orgullosa e imperial, el número de personas que acude a comer gratis se ha multiplicado por 20 y en España las ONG han tenido que multiplicar por cuatro sus apoyos a los necesitados. Y podríamos continuar con varios ejemplos que se han dado a conocer.

El proyecto de bienestar social modelo, y al cual muchos otros países aspiraban llegar, está haciendo agua y tiene hoyos por todos lados, lo cual incluso amenaza a la vida democrática, como lo están reconociendo los dirigentes de los diversos organismos supranacionales que existen en el continente.

En la actualidad, la pobreza, el desempleo y la desigualdad son la marca de Europa y hasta parece que habláramos de los problemas de nuestros países de América Latina.

Todo lo anterior demuestra que lo que está fallando es el modelo económico y, sobre todo, las soluciones que se impusieron a los países europeos, en crisis desde 2007. Los planes de austeridad tan severos, que se aplicaron supuestamente para restaurar el crecimiento, no han dado como resultado algo positivo y, como siempre ocurre, los que más han pagado no han sido los de la lista de Blomberg o Forbes, sino los más vulnerables, o sea los niños, los jóvenes y las mujeres de las ciudades y las regiones más pobres de esos países.

Si Europa no da un golpe de timón, como estamos viendo las diferencias se ahondarán y el racismo y el populismo de derecha ganarán espacio, convirtiendo a esa zona en un campo de batalla en contra de los marginados.

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