Lo dicho: GIEI se va…

Hace apenas unas semanas, el 13 de marzo, advertíamos en este espacio sobre el inminente final de la estadía de los citados expertos en México.

Enrique Aranda

Enrique Aranda

De naturaleza política

Lo dicho: la cada vez más cuestionada presencia y activismo de los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales (GIEI) en México, llega ya a su término. Se equivocaron, como se advirtió con toda oportunidad, quienes apostaron y presionaron por un nuevo acuerdo que prorrogara su polémica e infructuosa estadía en el país.

Así lo estableció, ayer, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien en apego a lo acordado con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que los trajo, dejó en claro que la “coadyuvancia” del grupo concluirá el próximo abril cuando, dijo, deberá entregar las (previsibles) conclusiones del trabajo realizado... cerrando con ello un proceso que, a decir verdad, deja más dudas que respuestas de la verdadera intención (política) de sus miembros, y de su principal promotor.

Hace apenas unas semanas, el 13 de marzo, advertíamos aquí mismo, GIEI a contrarreloj…, del inminente final de la estadía de los citados expertos y llamábamos la atención sobre el hecho de que su retiro llegaría sin que hubieran aportado “evidencias claras, suficientes e incuestionables de su rechazo —más político, al parecer, que técnico… a decir de algunos— de los resultados de las pesquisas que sobre el caso Ayotzinapa ha realizado la autoridad”.

Y esto, dijimos entonces, porque a la vista los resultados de la actividad realizada por el colombiano Alejandro Valencia Villa, el chileno Francisco Cox Vial, el español Carlos Martín Beristáin, junto con las cuestionadas Ángela Buitrago y Claudia Paz y Paz, colombiana y guatemalteca, respectivamente, en el marco de la investigación sobre la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, nada parece justificar “su renuencia para apoyar conclusión alguna que no derive en imputaciones directas contra el Ejército y otras instancias públicas o, eventualmente, desfavorezca a activistas de izquierda que han tomado el control del caso”.

Hoy, insistamos, con más de un centenar de detenidos, y consignados no pocos de ellos, por su presunta participación en los lamentables acontecimientos de la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre del pasado 2014 en Iguala, Guerrero, y con una investigación abierta y en proceso, el tiempo de las conclusiones parece haber llegado… para quienes a invitación del gobierno federal, a sugerencia de la CIDH y con cargo al erario, cumplen ya poco menos de un año y medio de activismo político en México, en particular. Es tiempo de evaluaciones y, si fuera el caso, de definir nuevas vías de acción.

La decisión al más alto nivel del gobierno federal, pues está tomada. Habrá que ver si ante la previsible resistencia de quienes (política o económicamente) se han beneficiado con el lamentable caso —activistas de la izquierda más radical de manera relevante— se implementa debidamente.

ASTERISCOS

* A más de uno ha llamado la atención la consistente presencia y creciente participación que en las reuniones de la Comisión Permanente de Acción Nacional, su partido, está teniendo el expresidente Felipe Calderón quien, este lunes, dedicó buena parte de la tarde a discutir estrategias electorales e, incluso, propuestas de gobierno en el nuevo y exigente marco de las alianzas (pactadas con enemigos de siempre). El interés, dirá alguno. 

* Positiva respuesta a la activa promoción de la campaña cívica Ley 3de3, por un Sistema Nacional Anticorrupción, que viene haciendo el cardenal Norberto Rivera, quien llamó a la comunidad e instituciones católicas, a adherirse a la misma, recordando al papa Francisco quien, tras advertir sobre el riesgo de resignarse ante la problemática actual, pide “no dejar el futuro en manos de la corrupción, el salvajismo y la falta de equidad”. 

Veámonos el viernes, con otro asunto De naturaleza política.

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