Las asesoras
Es una gran noticia el que la Ciudad de México esté dando los primeros pasos para elaborar su Constitución y que se haya encomendado el trabajo a mujeres y hombres destacados por su quehacer a favor de la democracia y los derechos humanos.Histórico el que haya mujeres por lo que importa señalar sus capacidades e intereses, muestra de sus talentos y de que hemos logrado abrir ese espacio tan vedado desde tiempos ancestrales: la política.
La lista: Lol Kin Castañeda Badillo, luchadora por los derechos de la comunidad LGBTTTI; María Leoba Castañeda Rivas, primera directora de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, en 459 años de historia; Aidé García Hernández, integrante destacada de Católicas por el derecho a decidir; Mónica González Contró, defensora de los derechos de niñas, niños y adolescentes; Clara Jusidman Rapoport, promotora de que las organizaciones de la sociedad civil participen en la democracia; Marta Lamas Encabo, feminista histórica; María Guadalupe Loaeza Tovar, escritora; Ana Laura Magaloni Kerpel, abogada destacada; Ifigenia Martha Martínez y Hernández, mujer de la izquierda progresista; Loretta Ortiz Ahlf, especialista en Derecho internacional; María de Lourdes Rojo e Incháustegui, artista reconocida; Martha Sánchez Néstor, defensora de derechos de los pueblos originarios de México, Alicia Ziccardi Contigiani, especializada en participación ciudadana y gobiernos locales.
Un grupo que garantiza que la diversidad femenina tendrá garantizados sus derechos y eso no es cosa menor. Además del innegable peso demográfico que tenemos como citadinas, los temas álgidos de la actualidad global nos convocan, pues sus consecuencias las sufrimos de manera más aguda, al decir de las expertas en género de la UNAM.
Por ejemplo, en la Guía para el estudio de la perspectiva de género como asignatura en las licenciaturas de la UNAM, señalan: Desde la perspectiva de género, algunos cuestionamientos que podrían hacerse sobre acciones relacionadas con el medio ambiente, son preguntas como: “¿Son las mujeres cuidadoras innatas de la naturaleza?”, o los problemas de género y medio ambiente se localizan más bien “en el acceso desigual a la tierra, a procesos de control, gestión, capacitación, etcétera”.
O, “resulta relevante la formulación de los conceptos de pobreza absoluta y relativa, ya que la primera permite argumentar que hay un núcleo de necesidades que son irreductibles a determinadas comparaciones. Hombres y mujeres tienen necesidades comunes que no pueden ser relativizadas por el hecho de compartir las cualidades propias de los humanos. Lo que prevalece desde esta óptica es la idea de la dignidad vinculada a necesidades universales de todo ser humano. Desde el punto de vista de la pobreza relativa, la investigación puede interesarse en la pobreza de las mujeres a partir de las necesidades que le son específicas, y que no son compartidas por los hombres (López y Salles, 2006: 485).
Y no menos importante, “En los últimos años, se han extendido e intensificado a lo largo y ancho del país manifestaciones de violencia cada vez más brutales. El contacto con los medios de difusión parece irnos acostumbrando a vivir en un país violento, donde se multiplican los delitos comunes y los crímenes de grupos organizados o no. Los excesos del narco y de quienes los combaten (que también se han dado), la cotidianidad de ejecuciones y secuestros suponen el riesgo de normalizar la violencia y en cierto modo contribuyen a subsumir la violencia contra la mujer y los crímenes de odio contra homosexuales y marginados dentro del caos general”.
Su trabajo permitirá decir, parafraseando al diputado Trueba Urbina: “No debe olvidarse que las y los asesores de las y los Constituyentes de 2016-2017 rompieron los moldes clásicos de las constituciones del pasado y elaboraron un nuevo tipo de constitución político-social, lo cual debe considerarse como una valiosa aportación a la cultura jurídica universal, por su consideración inclusiva de los derechos de todas y todos”. ¡Muchas felicidades a todas!
