Pagar por la Presidencia
Los tres partidos más grandes de México han pagado un alto precio por tratar de llegar a la Presidencia. Morena, PAN y PRI, los listo en el orden según la intención de voto de la gran mayoría de las encuestas, concedieron muchos espacios en las candidaturas en la Cámara
de Diputados y en el Senado y en los gobiernos estatales a sus aliados, los partidos pequeños, para poderlos subir a su coalición
Morena, para conformar Juntos haremos historia, le dio al PT 75 de las 300 diputaciones uninominales y 16 de las 64 candidaturas por mayoría del Senado. A Encuentro Social le tocarán igualmente, 75 y 16. Ahora tienen que ganarlas, pero el punto de partida es muy favorable para estos minipartidos.
Hoy, en las encuestas, el PRD oscila en una intención de voto de cinco puntos porcentuales en las preferencias, lo que representa una cuarta parte de la intención de voto del PAN. Sin embargo, el PAN, para incorporarlo a Por México al Frente y encabezar la candidatura presidencial con un panista, le dará 82 de las 300 diputaciones uninominales y 17 de las 64 candidaturas por mayoría del Senado. A Movimiento Ciudadano le tocarán 46 y 2.
El PRI le dio al PVEM 31 de las 300 diputaciones uninominales y 7 de las 64 candidaturas por mayoría del Senado. Al Panal le tocarán 19 y 4. El día en que firmaron el acuerdo, se le otorgaba prisión domiciliaria a Elba Esther Gordillo. Usted dirá si es casualidad o causalidad.
En una elección competida todo voto suma. Los tres partidos grandes optaron por maximizar sus probabilidades de triunfo en la elección presidencial sumando a quien se dejara. Hasta López Obrador, tan opuesto a los matrimonios por conveniencia, y quien no quiso ir con el PRD o MC en alianza, optó por el PES, un partido evangelista, para tratar de aumentar su apoyo electoral.
Tras la creación de estas alianzas está también el interés por las llamadas prerrogativas, los spots y el financiamiento público que aportan los partidos pequeños. Dada la fórmula de reparto de éstos, 30 por ciento se divide a todos los partidos por igual y el 70 por ciento restante en forma proporcional al voto. Por México al Frente tendrá 15,296,787 spots, de los cuales, el PRD aporta 4,629,168 y Movimiento Ciudadano 3,400,323. Meade ciudadano por México (sí, así se llama la coalición) tendrá 15,788,325. Juntos haremos historia, 9,227,226. En dinero, para las campañas electorales federales, las coaliciones tendrán Por México al Frente, 832.8 millones de pesos; Meade ciudadano por México, 863.9, y Juntos haremos historia, 451.4.
No se pueden sumar mecánicamente los votos de un partido en una coalición, sobre todo cuando hay grandes diferencias en las posturas de sus integrantes, como en el caso de Por México al Frente, donde el PAN y el PRD han estado en desacuerdo en varios aspectos de la política económica y de ciertos temas como el aborto. Lo mismo se puede decir de Juntos haremos historia, donde la supuesta izquierda más radical, Morena, se une con un partido evangélico de derecha, tradicionalmente aliado del PRI. Veremos qué opina el votante.
Menos problemática es la alianza entre PRI, Panal y PVEM. Son más parecidos. Lo complicado es el nombre: Meade ciudadano por México. ¿Será suficiente para que el elector olvide que es una coalición encabezada por el PRI?
Como resultado de esta puja, ninguno de los partidos pequeños irá solo a la elección. La única novedad en la boleta será la participación de dos independientes: El Bronco y Margarita Zavala. Los dos quizá capturen el enojo de los ciudadanos contra los partidos políticos, pero ambos vienen de ellos y tendrán muy poco dinero y spots.
La mayor implicación de estos altos pagos que han hecho los partidos grandes estará en la futura composición del Congreso. Esos partidos pequeños con baja intención de voto estarán sobrerrepresentados en ambas Cámaras. El caso más notable puede ser el PRD. Si a Por México al Frente le va bien, este partido que venía en declive, tendrá una bancada grande. Algo similar la va a pasar a Movimiento Ciudadano. En un escenario donde ganara Morena, estos legisladores de izquierda podrían terminar apoyando a López Obrador.
Las reglas electorales mexicanas llevan a este tipo de entuertos y a que los partidos pequeños sobrevivan eternamente. Si bien el ciudadano tiene que tachar en la boleta el logo de un partido en específico para éste poder acumular votos con fines de mantener su registro y aumentar prerrogativas, el ir con candidatos conocidos lo hace más fácil. Además, en caso de que el elector tache a los tres partidos que vienen en cada una de las coaliciones, se repartirán a tercios las prerrogativas.
No hay sistema electoral perfecto. El nuestro ha creado unos pequeños partidos que subsisten gracias al venderse al mejor postor y que tendrán un peso en el Congreso mucho mayor al que hoy tendrían en términos de intención de voto.
