Van en picada créditos para financiar estudios
Las universidades han creado sus propios planes de pago sin necesidad de que los estudiantes vayan a los bancos, asevera académico

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de agosto.- Los créditos educativos para los universitarios van a la baja. Hace diez años alrededor de 30 mil jóvenes optaron por un financiamiento para estudiar en una institución de prestigio. Hoy, sin embargo, la oferta de esos créditos cayó drásticamente, pues en todo el país apenas suman siete mil los alumnos universitarios que pagan un crédito para financiar sus estudios.
El secretario general de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES), Rodrigo Guerra Botello, explicó que en la actualidad son menos los jóvenes que recurren a un crédito educativo, porque las universidades han creado sus propios mecanismos para captar a estudiantes y ofrecerles otras formas de pago o becas para que puedan estudiar su carrera profesional.
Algunas universidades ofrecen becas y otras formas de financiamiento sin necesidad de las instituciones bancarias. Hacen estudios socioeconómicos y ven qué tanto puede pagar el alumno y a eso le llaman una beca financiera”, explicó.
De ese modo, cada vez son menos quienes optan por un crédito con instituciones bancarias o sociedades financieras de objeto múltiple, además de que a diferencia de hace 10 años, hoy la tasa de interés es muy alta y eso le resta atractivo.
Entre 2004 y 2005, recordó, las tasas de interés eran de 2.5%, lo cual daba margen a pagar algo más razonable, pero ahora hay que pagar grandes cantidades para una inversión a largo plazo y que en los primeros cinco años, tiempo en que cursa la carrera, no se percibe ninguna ganancia.
Antes era atractivo un crédito, pero ya no ocurre como en el pasado, ha dejado de ser una opción financiera para estudiar, además de que nunca ha sido una parte representativa de la educación superior”, aseguró el investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM e integrante del Seminario de Educación Superior, Roberto Rodríguez.
En la actualidad, esos siete mil universitarios que financian su carrera profesional con la ayuda de un crédito representan sólo 0.6% del total de la matrícula de escuelas particulares, donde estudian un millón 100 mil jóvenes.
“Abandoné la carrera, pero sigo pagando”
Alahan Corona dejó empeñado su certificado de bachillerato y hasta que pague la deuda que tiene con la Universidad Tecnológica de México (Unitec) podrá recuperarlo y comprobar que sí estudió la educación media superior.
Hoy el pago pendiente que tiene con esa institución le impide insertarse al mercado laboral con un mejor empleo, además de que en el buró de crédito está catalogado como un moroso, por lo que le será muy difícil adquirir en un futuro una tarjeta de crédito, un autofinanciamiento o un crédito hipotecario.
Hace tres años optó por un crédito universitario para estudiar Ingeniería en Sistemas Computacionales, pensando que no sería difícil pagarlo; la mensualidad era de dos mil 300 pesos y en total la deuda era de 280 mil pesos a una tasa de interés de 12%.
Alahan creyó que podría pagarlo sin problema, pero no fue así. Entonces dejó trunca la carrera, pero obligado a saldar la deuda de los dos años que cursó.
Hoy sigue pagando esa deuda por un servicio que ya no goza y lo más pesado para él es que ya tiene una hija de un año a quien mantener, pero su calificación de moroso en el buró de crédito le ha impedido conseguir un mejor empleo.
Tras esa experiencia aseveró que “si no tienes la madurez y el compromiso para asumir un crédito de ese tipo, entonces no lo hagas”, porque él no sólo está pagando el dinero que le prestaron, sino también las consecuencias que hoy tienen empeñado su certificado de bachillerato.
Fracasó el sistema de préstamo de Calderón
El Programa Nacional de Financiamiento a la Educación Superior que puso en marcha en 2012 el entonces presidente Felipe Calderón fue un fracaso. La meta de otorgar 23 mil créditos estaba rebasada y no logró ni la mitad.
El investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Roberto Rodríguez, aseveró que ese programa gubernamental no prosperó “porque en realidad tenía un fin electoral”.
A tres años de aquel anuncio que hizo Calderón en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, el académico apuntó que ese programa estaba dirigido al fracaso, debido a que el costo era muy elevado.
Un año antes de que dejara la Presidencia, Calderón anunció ese programa crediticio para los interesados en estudiar una licenciatura, ya que les prestarían hasta 215 mil pesos, y en el caso de los posgrados, el financiamiento llegaba a los 280 mil. El plazo para liquidar el préstamo era de 15 años y medio, con una tasa de interés fija de 10%, y para acceder a él no hacían falta garantías hipotecarias.
El académico concluyó que la gran oferta del crédito educativo se quedó en el olvido, porque “estuvo rebasado por el optimismo”.
En entrevista, el secretario general de la FIMPES detalló que en un crédito educativo no se adquiere un bien como una casa o un auto, sino que los papás que deciden pagarlo verán el beneficio hasta que su hijo obtenga un empleo bien remunerado y se desarrolle en lo que estudió, antes no lo percibirán.
A nivel nacional hay cuatro bancos soportados por Nacional Financiera (Nafin) que ofrecen créditos, pero no han tenido éxito; debe haber entre los cuatro bancos unos seis mil créditos vigentes”, señaló.
La cifra en descenso revela que los créditos universitarios ya no resultan ser opciones atractivas para financiar una carrera profesional, por lo que están perdiendo clientes, y aunque en apariencia la tasa promedio de interés de 10% parece baja, a largo plazo resulta un pago muy oneroso.
Sin embargo, aclaró Guerra Botello, quienes deciden pagarlo saben que se trata de una inversión para sus hijos y cuando se convencen de ello y tienen la visión a futuro de lo que puede representar, entonces “el crédito funciona muy bien”.
Al hacer una revisión de lo que ha ocurrido con este tipo de créditos, aseveró que las universidades “han probado hacerlo mejor que la banca y por ello ésta no ha encontrado la fórmula para hacer despegar los créditos”, destacó.
Estamos hablando de un millón 100 mil estudiantes en universidades particulares y de ellos, sólo existen seis o siete mil créditos, pues eso es nada”, concluyó.
En promedio una licenciatura puede tener un costo de hasta 600 mil pesos en una universidad privada de prestigio, lo que supone un reto de grandes proporciones en una familia, por ello resulta una opción el financiar con condiciones preferenciales los estudios superiores.
En México existen cinco principales firmas que otorgan créditos educativos, especialmente referidos a universitarios, tres son sociedades financieras de objeto múltiple, mejor conocidas como Sofom, y dos son bancos: Finae (Sofom), Finem (Sofom), Laudex (Sofom), Santander (banco) y HSBC (banco), entre los cuales sólo han logrado otorgar 12 mil créditos en los últimos cinco años, según cifras bancarias.