Así nació la Cruz Roja, historia de la benemérita institución

Todo se debe a Henry Dunant, quien buscó a los miles de soldados heridos durante la batalla en Solferino.

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Camiones de la Cruz Roja en conflictos bélicos
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Ayuda humanitaria de la Cruz Roja.
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Segunda Guerra Mundial
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Al firmarse el Convenio de Ginebra en 1864, nace una de las más bellas instituciones creadas por el hombre, la Cruz Roja.
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19 de febrero de 1965. El arzobispo Miguel Darío Miranda, rodeado de ambulantes, médicos, enfermeras y miembros del patronato de la Cruz Roja, poco después de bendecir 10 ambulancias nuevas.
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11 de febrero de 1968. El arzobispo primado, monseñor Darío Miranda, arroja agua bendita a una nueva ambulancia de la Cruz Roja Mexicana.
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Campaña de la Cruz Roja, sin fecha.
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Ambulancia de la Cruz Roja, sin fecha.
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Fotografía del 12 de junio de 1967, ambulancia de la Cruz Roja Mexicana
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Imagen de 1971 cuando 114 naciones que constituían la Cruz Roja se reunieron en México
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El símbolo de la Cruz Roja debe ser el más conocido en el mundo, el más significativo y, además, el más importante. Esta es la historia de su nacimiento y evolución. 

Todo se debe a Henry Dunant, quien nació el 8 de mayo de 1828 en Ginebra. De familia influyente, fue un hombre dedicado a los negocios, pero algo sucedió en su vida que cambiaría el curso de la humanidad. 

El 24 de junio de 1859, día en que el ejercito austríaco se enfrentó con el francés y el piamontés, sus negocios lo llevaron a estar muy cerca de Solferino. Esa noche hubo casi 40 mil muertos y Henry observó cómo los heridos quedaban desatendidos y morían inevitablemente.

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14 de mayo de 1971, una gran manta fue colocada en la Catedral para promover la colecta de la Cruz Roja / Archivo

Ayudado por las mujeres de los pueblos cercanos, se esforzó por socorrerlos sin distinción de uniforme ni de nacionalidad.

Impresionado, por este hecho que lo dejaría marcado, en 1862 plasmó sus impresiones en el libro Recuerdo de Solferino, en el que concibió la idea de crear sociedades de socorro en tiempo de paz "cuya finalidad será cuidar de los heridos en tiempo de guerra por medio de voluntarios entusiastas y dedicados, perfectamente cualificados para el trabajo".

Su idea fue recogida por un grupo de cuatro ciudadanos suizos pertenecientes a la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública, que junto a Dunant fueron conocidos más adelante como "Comité de los Cinco": Moynier, Dufour, Appia y Maunoir. Este comité impulsó las ideas de Dunant y dio origen, en 1863, al Comité Internacional de la Cruz Roja.

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(1 de abril de 1965, el lustrador de calzado Luis Rodríguez, aunque cómodamente sentado en San Juan de Letrán y Madero, con gusto deposita su óbolo para la Cruz Roja, en la alcancía que porta la señorita Maty Cicerón)

Con el apoyo del gobierno suizo, este comité organizó una conferencia diplomática el 8 de agosto de 1864 en Ginebra, en la que participaron 24 representantes de 16 países europeos y observadores de los Estados Unidos. Doce de estos estados firmaron el primer Convenio de Ginebra para proteger a los militares heridos en campaña.

La labor humanitaria y de pacificación de Henry Dunant fue reconocida en 1901 con el primer Premio Nobel de la Paz.

Tras la Primera Guerra Mundial, en 1921, y con ocasión de la revisión de los Estatutos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), se introdujo en dicho documento el primer enunciado formal de los principios fundamentales, que fueron: imparcialidad, independencia (política, religiosa y económica), universalidad del movimiento e igualdad de los miembros que la componen.

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17 de agosto de 1963, Durante el Baile de la Paz organizado por la Cruz Roja en el Centro Libanés, la niña Hise Villamichel entregó al primer mandatario una paloma blanca que simboliza la paz

17 de agosto de 1963, Durante el Baile de la Paz organizado por la Cruz Roja en el Centro Libanés, la niña Hise Villamichel entregó al primer mandatario una paloma blanca que simboliza la paz

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto verdaderamente global que requirió la prestación de asistencia humanitaria a una escala hasta entonces inédita. La guerra provocó la mayor pérdida de vidas civiles de la historia y planteó la peor amenaza para los principios humanitarios. La Alemania nazi cometió genocidio, se abusó de los prisioneros en los campos de concentración en Europa y el Pacífico, hubo bombardeos aéreos masivos y se utilizaron por primera vez las armas nucleares.

Después de la Segunda Guerra Mundial, durante la XIX reunión del Consejo de Gobernadores de la Liga —actual Federación Internacional de la Cruz Roja— celebrada en Oxford en 1946, se aprobó una declaración en la que se confirman los cuatro principios de 1921, complementados por 13 principios suplementarios, más seis normas de aplicación.

El 8 de mayo de 1948 se celebró por primera vez el Día Mundial de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en conmemoración a la fecha del nacimiento de Henry Dunant.

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(1 de abril de 1965, "tenga señorita, con mucho gusto coopero", dice un hombre que carga a su hija "porque ya se cansó de caminar")

(1 de abril de 1965, "tenga señorita, con mucho gusto coopero", dice un hombre que carga a su hija "porque ya se cansó de caminar")

La experiencia de la Segunda Guerra Mundial se tradujo en los Convenios de Ginebra de 1949. En tanto que los primeros convenios protegían solamente a los soldados heridos y a los prisioneros de guerra, estos instrumentos estipulan por primera vez el deber de brindar protección específica a los civiles en situaciones de conflicto internacional.

Jean Pictet, autor clave y artífice de la labor del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en los Convenios de Ginebra de 1949, consideró cuáles eran los valores y principios que definían al movimiento. Después de la publicación de su libro, Los principios de la Cruz Roja, en 1955, el CICR y la Federación Internacional establecieron una comisión conjunta a la que se encomendó la redacción del conjunto definitivo de principios operacionales.

En 1965, el movimiento se reunió en la XX Conferencia Internacional en Viena, Austria, y adoptó una declaración donde se establecieron los siete principios hundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad.

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Construcción de la Cruz Roja Mexicana 

En la XXV Conferencia Internacional del Movimiento, que tuvo lugar en Ginebra en 1986, se reafirmó la importancia de los siete principios fundamentales mediante su inserción en el Preámbulo de los Estatutos del Movimiento, así como también en nuevas disposiciones estatutarias que destacaron la responsabilidad de las Sociedades Nacionales en lo que atañe al respecto y difusión de los mismos.

En la actualidad, los principios sustanciales (humanidad e imparcialidad) y derivados (neutralidad e independencia), nacidos y definidos en el seno del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja, han adquirido una nueva dimensión con el reconocimiento por la Asamblea General de las Naciones Unidas como consustanciales a la acción humanitaria; es decir, ninguna actividad de ayuda debe llevar el calificativo humanitario si no se realiza conforme a estos cuatro principios. Este reconocimiento se consagra en dos resoluciones de la Asamblea General.

«pdg»