“Un embarazo ectópico puede llegar a término”

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Mitos y realidades de la salud

MITO

“Es posible que en un embarazo ectópico el embrión llegue a término”.

CONSECUENCIA

La falta de información hace que algunas mujeres acudan a tratamientos inadecuados, pero finalmente el producto no será viable.

REALIDAD

Un embarazo ectópico no es viable. Fuera del útero, el tejido no cuenta con el soporte ni el flujo sanguíneo necesario para que el feto sobreviva.

El embarazo comienza con un óvulo fecundado. Normalmente, el óvulo fecundado se adhiere al revestimiento del útero. Un embarazo ectópico se produce cuando un óvulo fecundado se implanta y crece fuera de la cavidad principal del útero.

Los embarazos ectópicos se producen con mayor frecuencia en una de las trompas de Falopio, que es uno de los tubos que transportan los óvulos desde los ovarios hasta el útero. Este tipo de embarazo ectópico se denomina embarazo tubárico.                                                        A veces, el embarazo ectópico se produce en otras partes del cuerpo, como los ovarios, la cavidad abdominal o la parte inferior del útero (cuello del útero), que se conecta con la vagina.

Los embarazos ectópicos no pueden continuar con normalidad. El óvulo fecundado no puede sobrevivir y el aumento de tejido puede provocar sangrado que ponga en riesgo la vida si no se trata.

Un embarazo ectópico es poco común, ya que ocurre aproximadamente en 1% a 2% de todos los embarazos (alrededor de 1 de cada 50 o 100 gestaciones).

Como este tipo de embarazos no son viables, si no se tratan a tiempo, pueden romper el órgano donde se alojan y provocar una hemorragia interna grave que pone en riesgo la vida de la madre. 

Ocurre cuando el óvulo fecundado no puede desplazarse con normalidad hacia el útero, generalmente por un bloqueo o retraso en las trompas. Entre los factores principales se encuentran:                                                                                                                                          Antecedente de un embarazo ectópico previo. 

Infecciones de transmisión sexual (como clamidia o gonorrea) o enfermedad inflamatoria pélvica.                                                                                                                                       

Cirugías previas en las trompas de Falopio o en el área pélvica.

Endometriosis.

Tratamientos de fertilidad o reproducción asistida.

Tabaquismo.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Diagnóstico: se confirma mediante análisis de sangre para medir la hormona del embarazo y una ecografía (frecuentemente transvaginal).

Tratamiento: depende del momento de la detección e incluye el uso de medicamentos, como el metotrexato (en etapas muy tempranas para detener el crecimiento del tejido) o cirugía (como una laparoscopia para reparar o extraer la trompa afectada).

Si presentas síntomas de alarma como dolor abdominal agudo o mareos, acude de inmediato a urgencias médicas.