A los niños no hay que hablarles de sexo (II)

Debemos hablar con lenguaje sencillo, directo y sin temores o falsas modestias

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

MITO

A los niños no hay que hablarles de sexo.

Hay mitos y consejas que afectan gravemente la salud de la población; uno de estos mitos, relacionado con creencias religiosas, es la prohibición de informar o hablar con niños y adolescentes de temas relacionados con el sexo, aduciendo que “no entienden”, o que “ya aprenderán cuando sean grandes”. La semana pasada hablé en esta columna de una de las consecuencias de no educar a los niños sobre el sexo: los embarazos en adolescentes, que son un problema gigantesco, aumentado ahora por la pandemia y la confinación en casa; hoy hablaré de otro igualmente grave.

CONSECUENCIA

Desde siempre, la ignorancia, la falta de previsión y la promiscuidad en las relaciones sexuales causaron enfermedades “desconocidas” que tuvieron muchos nombres: mal gálico, mal francés, lúes, etcétera, que en realidad era infección por Treponema pallidum, o sea sífilis; desde la Conquista se tienen datos fehacientes de esta enfermedad, ya que en 1967 se examinaron esqueletos de quienes habían vivido en el siglo XVII, con signos evidentes de sífilis; en esos años, los tratamientos eran tan variados como inútiles.

Y en el siglo XX, apareció otra enfermedad, el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH/Sida) que infecta a las células del sistema inmunitario y produce un deterioro progresivo de las defensas del organismo, el cuerpo no puede protegerse y aparecen múltiples enfermedades que llevan a la muerte en poco tiempo; la tasa de mortalidad a causa del Sida en México es de 3.2 a 4.2 por 100 mil habitantes. La falta de información y los mitos sobre el uso del condón agravaron el problema, y debido a su crecimiento, se decidió a la creación del Consejo Nacional para la Prevención y Control del Sida (Conasida), y del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y Sida (Censida); lamentablemente, las autoridades de esta administración han disminuido los recursos destinados a estas organizaciones, que cuentan teóricamente con todo lo necesario para educar y atender a la población.

Pero aun con la creación de estas instancias, y con la distribución masiva y gratuita de condones en las estaciones del Metro, en las clínicas de la ciudad y en otras ciudades, y a pesar de la declaración del 13 de febrero como el Día del Condón, seis de cada diez mexicanos no utilizan el condón en sus relaciones sexuales, y se calcula que cada día 20 mexicanos contraen una enfermedad sexual.

REALIDAD

El hecho real está ahí: mientras no haya educación sexual en la casa, en la escuela y en todos lados, los problemas derivados de las relaciones sexuales seguirán adelante; no hay argumento alguno que valga cuando la salud y la vida de un ser humano está en riesgo por tener las relaciones humanas más legítimas, que son parte de nuestra naturaleza.

La forma de educar es sencilla, no hay nada oculto, prohibido o malo al hablar del sexo, de los órganos sexuales, su función, su higiene y su protección; debemos hablar con lenguaje sencillo, directo y sin temores o falsas modestias.Educación, educación, educación, y que se acaben las secrecías, las prohibiciones y las condenaciones, frutos de la ignorancia.

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