El oriente del estado de Morelos lleva varios meses hundido en la inseguridad. Parecía que las cosas tomarían un rumbo de calma tras la detención del alcalde de Cuautla, Jesús Corona Damián, a finales de mayo, en el marco del operativo Enjambre. Sin embargo, la violencia, lejos de ceder, ha seguido incrementándose, dejando a la población en una indefensión absoluta.
Los hechos recientes lo demuestran con crudeza. En septiembre conmocionó el asesinato de Claudia Tacoronte, la estudiante española de 21 años que estaba de intercambio en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, un crimen cometido a plena luz del día en el centro de la ciudad. A esto se suman los recientes episodios de violencia en Totolapan, donde un líder criminal fue liberado por la autoridad después de ser intercambiado por tres policías secuestrados, así como el asedio implacable contra los transportistas de la región, quienes padecen cobros de piso cotidianos que ya le costaron la vida a un checador, baleado cobardemente por negarse a ceder ante el hampa.
Frente a esta barbarie, las respuestas oficiales parecen marchar a otro ritmo. Hace unos días, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que se elaborará un plan de seguridad para Morelos que estaría listo en un mes. Pero eso es mucho tiempo para una región que se desangra a diario y donde las familias ya no quieren esperar más.
Ayer, en entrevista para el noticiario que conduzco en Imagen Radio, la regidora cuautlense Ana Sánchez Guerra hizo señalamientos alarmantes. Denunció abiertamente la colusión de la propia policía municipal con las redes delictivas; exigió el desmantelamiento total de la corporación para que la Guardia Nacional tome el control, e hizo un llamado para que se valore la desaparición de poderes ante la evidente ingobernabilidad en la demarcación.
No podemos pasar por alto la gravedad de estas palabras. Cuautla no es un punto cualquiera en la geografía morelense: es el municipio más importante de la región y epicentro de la descomposición institucional que hoy carcome a la entidad. Si Cuautla cae por completo en manos del crimen, todo el oriente del estado terminará arrastrado.
Ya vivimos como país la trágica experiencia de un alcalde valiente, Carlos Manzo, de Uruapan, asesinado hace casi un año por alzar la voz y combatir a las mafias. La lección debe estar aprendida de memoria. Los gobiernos federal y estatal deben poner muchísima atención hoy mismo y cuidar de la vida e integridad de la regidora Sánchez Guerra, quien ha venido recibiendo amenazas por sus denuncias.
BUSCAPIÉS
*“Un periodista no debe complacer a ningún gobernante político o legislador; ni éste debe esperar que la prensa le aplauda temporal o permanentemente”, dijo el diputado Ricardo Monreal, en el homenaje al recientemente fallecido Pancho Garfias, ayer en el Palacio Legislativo. Y agregó: “El deber del periodista es investigar, es cuestionar, es exigir rendición de cuentas. Y la responsabilidad del servidor público, del político, del legislador es escuchar. Todo poder es efímero, pasajero, pero la palabra escrita permanece. Y una de las características fundamentales de la madurez de un político es tener la capacidad de escuchar; sobre todo, aquello que no le gusta”.
*Lo que sigue va para quien tenga duda de que el oficialismo aplica una justicia selectiva. La exfiscal sinaloense Sara Bruna Quiñónez encubrió el homicidio del diputado federal electo Héctor Melesio Cuén, haciendo creer que fue asesinado en una gasolinería y no, como sucedió, en la misma reunión en la que secuestraron a Ismael El Mayo Zambada, el 25 de julio de 2024. Y sin, embargo, a ella, luego de más de dos años, no la han investigado; sólo la destituyeron. En cambio, al exfiscal chihuahuense César Jáuregui lo acusan de traición a la patria por un operativo antinarcóticos, realizado en abril pasado, presuntamente por haber invitado a dos agentes de la CIA a participar en él, sin pedir permiso a la autoridad federal. En un caso, hubo un homicidio que no es motivo de pesquisa alguna; en el otro, una falta de tipo procedimental, que, de acuerdo con la FGR, amerita ser encarcelado en El Altiplano.
