Coco

Por Adrián Ruiz DisneyPixar puso el ojo en México para exaltar a nivel mundial una de nuestras tradiciones milenarias: el Día de los Muertos. Con un detalle minucioso en simbolismos, colores, texturas y coloquialismos esta travesía se adentra en el valor de la ...

Por Adrián Ruiz

Disney-Pixar puso el ojo en México para exaltar a nivel mundial una de nuestras tradiciones milenarias: el Día de los Muertos. Con un detalle minucioso en simbolismos, colores, texturas y coloquialismos esta travesía se adentra en el valor de la familia.

A través de Miguel, un niño de 12 años, se presenta el deseo y anhelo de convertirse en un icono de la música; sin embargo, esto no es tan sencillo puesto que, desde varias generaciones atrás, todo contacto con las canciones y sus derivados están prohibidas. Por azares del destino, el pequeño  se verá envuelto en una travesía, en la tierra de los muertos, en la que descubrirá a sus antepasados, un hecho que lo hará conocerse mejor.

 Los usos que las madres mexicanas le dan a las “chanclas”, la comida, la llamada familia muégano, así como guiños a iconos del ámbito artístico nacional como Cantinflas o un híbrido entre Pedro Infante y Jorge Negrete, entre otros, visto en la figura de Ernesto de la Cruz, son algunos de los elementos que dan un mosaico vívido al altar animado. A este mérito se une la música, un componente primordial, sobre todo en el tema Recuérdame que adquiere matices de alto calibre emocional.

Aunque pudiera ser catalogada sólo como una cinta familiar, y si bien no es tan profunda como otros trabajos del estudio, como pudiera ser Up: una aventura de altura, Coco expone situaciones existenciales como la trascendencia del ser humano, el legado que se deja para convertirse en el recuerdo que tendrán las próximas generaciones de tu paso por el mundo de los vivos.

  • DIRIGEN Lee Unkrich y Adrian Molina.
  • ANIMACIÓN

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