Señoras y señores, el fin de semana, en distintas ligas, varios equipos anotaron goles con mucha facilidad. América, Santos y Cruz Azul lo hicieron en la Liga MX; Barcelona y Real Sociedad en España; Brighton goleó en Inglaterra y Bayern Múnich en Alemania. Los marcadores se parecen, pero las historias son muy distintas.
En México, América venció 5-3 al León. Las Águilas tuvieron contundencia para marcar cinco goles, aunque los tres goles que recibieron mostraron una ofensiva con fallas que no refleja un funcionamiento equilibrado.
Santos ofreció un partido distinto al imponerse 5-0 al Querétaro. Además de anotar cinco veces, mantuvo su portería en cero, lo que habla de solidez en ambas áreas. Un buen funcionamiento exige controlar el partido, aun cuando la diferencia sea amplia.
Cruz Azul también ganó 5-0 ante Juárez. La Máquina supo administrar el encuentro, lo que tendrá que seguir haciendo frente a rivales que concedan menos espacios.
En España, el Barcelona venció 5-2 al Real Betis y confirmó el peso de su ataque. Lamine Yamal abrió el marcador y el conjunto azulgrana anotó con distintos futbolistas, señal de que no depende de una sola figura.
La Real Sociedad también alcanzó los cinco goles al imponerse 5-2 al Málaga. En Inglaterra, el Brighton derrotó 5-0 al Crystal Palace.
En Alemania, Bayern Múnich fue todavía más contundente, goleó 6-1 al Leipzig. Luis Díaz marcó un triplete.
Los marcadores reflejan una jornada de contundencia. Lo que tienen en común todos estos partidos es la eficacia, es decir, los equipos que marcan cinco o seis goles aprovechan sus oportunidades y castigan los errores del rival. También es importante el desarrollo del encuentro. Un gol temprano puede obligar al equipo contrario a adelantar líneas, abrir espacios y facilitar que la diferencia crezca. Si un equipo pierde el orden, la calma o se queda con un jugador menos, defender se vuelve aún más complicado.
No todas las goleadas reflejan lo mismo. El 5-3 del América fue un juego ofensivo con señales de alerta en la defensa; el 5-0 de Santos, Cruz Azul y Brighton combinaron ataque y portería impenetrable; el Barcelona ganó un partido con un contexto particular; el Bayern llegó a seis goles.
El América deberá acompañar su poder ofensivo con mayor seguridad y trabajando más su zona defensiva; Santos y Cruz Azul, sostener el equilibrio; Barcelona y Bayern, convertir la superioridad en continuidad; Brighton y la Real Sociedad, fortalecer el golpe con actuaciones consistentes.
Una goleada no anticipa quién será campeón. Un marcador amplio puede confirmar un buen momento, pero también depender de errores, expulsiones o espacios que no aparecerán en el siguiente partido. La regularidad se demuestra ante distintos rivales y en escenarios complicados, cuando el equipo debe resolver sin tener el encuentro bajo control.
Para mí, la gran diferencia está en quién marca más goles, pero, sobre todo, en cómo consigue hacerlo. Un equipo protagonista aprovecha los errores del rival, impone su ritmo, mantiene la concentración y sabe responder cuando enfrenta dificultades. Por eso, aunque estas goleadas entusiasman, no hay que confundir una gran jornada con éxito.
Hay que tener cuidado, una goleada puede aumentar la confianza de un vestuario y engañar. El cuerpo técnico debe mantener a los jugadores con la cabeza fría y los pies en la tierra.
Los seguidores también son importantes, después de que su equipo marca cinco goles, esperan que mantenga la intensidad y no vuelva a mostrar debilidades.
Lo importante de estos encuentros está en lo que hay detrás del marcador y en si el equipo puede repetirlo varias veces y en diferentes escenarios. Eso significará que está listo para ser campeón.
En la Liga MX serán siete u ocho los equipos que peleen por el campeonato. Monterrey, León, Cruz Azul, Querétaro, Chivas, Atlas, Toluca y el América.
