Infraestructura e inversión, los faltantes para detonar renovables
México tiene sol, viento y agua para generar energía limpia, coinciden expertos y señalan que hay una carrera entre las metas del gobierno y la urgencia de la IP en el tema para cerrar el círculo de la sostenibilidad de la transmisión y distribución de energía verde

Los insumos para hacer detonar la electricidad renovable en México se sienten, se ven: sol, viento y agua. Para ampliar la generación de energía limpia que pueda llegar los hogares y que haga trabajar a las industrias, sin embargo, hace falta infraestructura, inversión y reglas claras para el mercado.
El desafío más urgente está en ampliar las redes de transmisión y distribución, además de actualizar las bases del mercado conforme crece la demanda de electricidad, coinciden en señalar expertos y representantes del sector.
Indicaron que los recientes cambios a la Ley del Sector Eléctrico (LSE), el lanzamiento “histórico” de proyectos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la reapertura a la inversión privada y los nuevos esquemas de generación y autoconsumo representan un primer paso para avanzar en la transición energética de mediano y largo plazos.
Empresas como Kia, Audi y Bimbo, entre otras, ya operan o desarrollan proyectos renovables para garantizar parte de su suministro energético, una tendencia que refleja la creciente presión de la industria por contar con electricidad más limpia.
ELECTROMOVILIDAD ACELERA DEMANDA
La demanda de energía limpia también crecerá conforme avance la electromovilidad en México.
De acuerdo con proyecciones de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), entre 2016 y hasta agosto de 2026 se han comercializado en el país un total de 663 mil 982 unidades, de las cuales 659 mil 590 son vehículos y camiones ligeros, equivalente al 99.3% del total, por lo que los cuatro mil 392 son camiones pesados, tanto de carga como de pasajeros.
El presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA), Eugenio Grandio, dijo a Excélsior que hacia 2030, se estima que, en el país, estarían circulando entre 700 mil y un millón de unidades, por lo que su participación anual en el mercado pasaría de 3% actual a entre 15% y 20%.
El directivo aseguró que actualmente la flota eléctrica, principalmente vehículos ligeros, representa menos de 0.1% del consumo total de electricidad del país, aunque este porcentaje crecerá conforme avance el mercado.
El objetivo de esta tecnología es reducir las emisiones contaminantes asociadas con el transporte, por lo que el uso de fuentes renovables resulta fundamental para completar el ciclo de sustentabilidad.
EL CUELLO DE BOTELLA
El potencial para producir energía renovable no es el principal problema para México, sí lo es desarrollar la infraestructura que permita aprovecharla.
Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), aseguró que México es un país privilegiado frente a otros por sus recursos naturales para producir energía verde.
Sin embargo, consideró que el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PLADESE), que estima un crecimiento promedio anual de la demanda de energía de 2.5% entre 2026 y 2030, podría quedarse corto frente al desarrollo esperado con proyectos como el Plan México, que detonaría un crecimiento del consumo eléctrico superior a 4.5% anual.
El experto señaló que hace falta desarrollar infraestructura y planteó el uso de la Fibra E como mecanismo para obtener financiamiento, además de una mayor participación de la inversión privada.
Luisa Sierra, directora del Instituto de Desarrollo Energía y Ambiente (IDEA), coincidió en que la prioridad del Estado debe ser consolidar la transición energética y concretar los proyectos anunciados, al considerar que esto será clave para avanzar hacia una economía sustentable.
Entre los principales retos identificó acelerar las inversiones para ampliar las redes de transmisión y distribución, actualizar las disposiciones de los Certificados de Energía Limpia (CEL) y, sobre todo, las bases del mercado mayorista para definir el despacho de energía.
Las bases del mercado nos van a detallar los elementos que serán clave para materializar la transición energética, es decir, pasar de la planeación de los proyectos que estamos viendo que se están anunciando a que realmente aterricen y tengan mayor certeza”, indicó.

AUTOCONSUMO COMO SOLUCIÓN
Mientras se desarrolla la infraestructura nacional, las empresas también buscan alternativas para atender su propia demanda de electricidad limpia.
La directora del IDEA reconoció que el sector privado, como motor de la economía, será clave en la transición energética. En este contexto, el autoconsumo —esquema que permite a las empresas generar electricidad en sus propias instalaciones— se está convirtiendo en una alternativa para cubrir parte de sus necesidades energéticas.
Esta figura es interesante, porque no tiene un límite de capacidad. Si se instalan 20 megawatts o menos, es un trámite (permiso) simplificado. Esto abre una ventana para un gran número de industrias en México”, dijo Sierra.
Una de las empresas que ya utiliza este esquema es Kia en su planta de Pesquería, Nuevo León, donde desarrolla un parque solar con capacidad para generar hasta dos megawatts, equivalente al consumo de cuatro mil hogares durante un año.
Horacio Chávez, director Comercial de Kia en México, señaló que el plan de largo plazo contempla ampliar esta infraestructura hasta alcanzar ocho megawatts en 2030.
Audi México también puso en marcha en marzo pasado un parque fotovoltaico en su planta de San José Chiapa, Puebla, con una capacidad de 4.2 megawatts, que permitirá cubrir hasta 10% de su consumo eléctrico interno.
Bimbo, por su parte, tiene como meta que 100% de su consumo energético provenga de tecnologías limpias. En México cuenta con un parque eólico y una flotilla electrificada para reducir emisiones.
ALSEA, propietaria de marcas como Starbucks, Domino’s, Burger King, Chili’s, Vips e Italianni’s, también se ha comprometido a que su consumo de energía provenga totalmente de fuentes renovables.
OPORTUNIDAD EÓLICA Y SOLAR
Gerardo Pérez, presidente de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), señaló que la capacidad instalada de proyectos eólicos en México representa apenas 10% de la capacidad que necesita el país.
Con el nuevo marco legal del sector, estimó que existe la oportunidad de pasar de una capacidad actual de nueve gigawatts a 20 gigawatts hacia 2040.
Actualmente operan en México entre 70 y 72 parques eólicos, la mayoría instalados en Oaxaca, donde La Ventosa es calificada como la segunda mejor zona en el mundo para estos proyectos; a esto se suman Nuevo León, Tamaulipas y Tijuana, entre otras regiones.
El sector eólico ha invertido hasta ahora 14 mil millones de dólares en los proyectos existentes. Con la capacidad esperada, se sumarían otros 20 mil millones de dólares, para alcanzar una inversión acumulada de 34 mil millones de dólares.
Si nosotros duplicamos esa capacidad, pues esperamos por lo menos otros 20 parques eólicos”, indicó Pérez.
Yolanda Villegas, presidenta de la Asociación Mexicana de Almacenamiento, Electrificación y Movilidad (AMAEM), coincidió en que todavía no existe suficiente energía para abastecer una industria verde, debido a que muchos proyectos, principalmente fotovoltaicos, aún se encuentran en desarrollo.
Por ello, consideró que existe una oportunidad para diseñarlos junto con sistemas de almacenamiento, como baterías, que permitan reducir la intermitencia de las fuentes renovables.
La también vocera de Intersolar México aseguró que esta tecnología podría permitir ahorros de hasta 30% en el gasto por energía.
DEMANDA LIMPIA
La necesidad de electricidad limpia no proviene únicamente de la electromovilidad. Las empresas que operan en México también enfrentan una creciente exigencia para reducir el impacto ambiental de sus operaciones y productos, además de cumplir con compromisos climáticos y de criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés).
Ante este escenario y el aumento en la demanda de electricidad, el gobierno federal y la CFE trabajan en la planeación y desarrollo de proyectos de largo plazo para incrementar la disponibilidad de energía, principalmente mediante tecnologías renovables.
El desarrollo de esta infraestructura es uno de los puntos centrales de la actual administración. De acuerdo con el Programa Sectorial de Energía 2025-2030, se espera que en el mediano y largo plazos la producción de electricidad se mantenga por encima de 54% a cargo del Estado o de CFE, mientras que 46% restante corresponderá a privados, conforme a la Ley del Sector Eléctrico (LSE).
En junio pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el Plan de Crecimiento de Energías Renovables en México, que calificó como “histórico” al asegurar que aumentará la soberanía energética, tendrá beneficios ambientales y generará justicia social. El programa contempla incorporar hacia 2030 más de 32 mil 476 megawatts de nueva capacidad de generación, de los cuales 70%, equivalente a 22 mil 407 megawatts, que serían de fuentes renovables, con una inversión total proyectada de más de 739 mil millones de pesos.
“Cuando dejemos el gobierno, hasta el 2030 incluso va a bajar el consumo de gas natural y va a aumentar la energía generada por renovables. Esto es algo histórico, único, un esfuerzo enorme para beneficio del pueblo de México, del país, de la nación, y de la soberanía energética”, dijo la mandataria.
El objetivo es aumentar la capacidad de CFE mediante centrales solares fotovoltaicas y eólicas, además de centrales de ciclo combinado, baterías de almacenamiento y plantas de cogeneración.
Con ello, las energías limpias alcanzarían 38% de la generación eléctrica nacional hacia 2030.
RENOVABLES HISTÓRICAS
Como parte de estas metas, la CFE presentó su Plan de Expansión 2026-2030, que establece la incorporación de 15 mil 203 megawatts de capacidad de generación con tecnologías renovables hacia 2030.
“Esta magnitud constituye un hito histórico para la CFE, al tratarse del mayor esfuerzo de incorporación de capacidad renovable en su historia”, señala el documento.
La empresa del Estado contempla 52 proyectos, de los cuales 46 corresponden a energías limpias, principalmente fotovoltaicas, eólicas, termosolares, geotermia, hidrógeno verde y cogeneración. La expectativa es que siete de cada diez megawatts por instalar provengan de tecnologías verdes.
Dentro del esquema mixto, CFE destaca 38 proyectos solares y eólicos que contarán con participación de la iniciativa privada; se prevé una inversión de 319.6 mil millones de pesos y la incorporación de 12 mil 929 megawatts de energía limpia al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
PROYECTOS EMBLEMÁTICOS
Uno de los proyectos centrales para ampliar la disponibilidad de energía renovable es el complejo fotovoltaico Puerto Peñasco, en Sonora, con una capacidad de mil megawatts, lo cual lo convierte en el más grande del continente.
Para su desarrollo se proyectan inversiones cercanas a mil 500 millones de dólares y se espera que entre en operación comercial en 2027.
El proyecto forma parte del Plan Sonora, que también contempla una planta de licuefacción de gas y, en el futuro, el desarrollo de la cadena de valor del litio.

En Baja California Sur, el proyecto Oasis combinará una central fotovoltaica de 72 megawatts con almacenamiento mediante baterías e hidrógeno verde, que será almacenado en celdas de combustible en el Sistema Eléctrico Mulegé.
Se espera que el proyecto beneficie a más de 40 mil hogares y evite la emisión de 94 mil 389 toneladas de dióxido de carbono (CO2), equivalente a retirar de circulación 31 mil 463 automóviles.
JUSTICIA SOCIAL Y ENERGÉTICA
El crecimiento de las energías renovables también plantea un reto social. Los especialistas coinciden en que los proyectos, tanto de CFE como privados, deben acompañarse de planeación y consultas con las comunidades donde serán desarrollados.
La transición energética, señalan, no sólo implica instalar centrales solares, parques eólicos o sistemas de almacenamiento, sino procurar que los proyectos generen beneficios para las poblaciones donde se desarrollan. El objetivo es impulsar la economía local, la educación y la conservación.
Creemos que es clave que nuestro marco jurídico reconozca a las comunidades como un actor con características específicas y que, desde el ente de justicia social, se reconozcan y se redistribuyan esos impactos y beneficios”, dijo Luisa Sierra, directora del IDEA.
México tiene así buena parte de los recursos naturales para ampliar su generación renovable y una creciente demanda empresarial que empuja en esa dirección. Los proyectos anunciados también muestran un cambio de escala, pero entre el potencial y la electricidad disponible permanece una condición indispensable, que la red, la inversión y las reglas del mercado avancen al ritmo de la nueva capacidad que el país pretende incorporar.