Enrique Bunbury podrá mutar, pero nunca decepciona; así fue su emotivo regreso al Auditorio Nacional
El zaragozano se enfrentó una vez más a las 10 mil personas que llegaron a su show en el Coloso de Reforma como parte de su gira Nuevas mutaciones

Enrique Bunbury regresó con sus éxitos a tierras mexicanas para darlo todo con su característica voz y dejar, en su primer día de conciertos, una noche inolvidable al hacer resonar el Auditorio Nacional.
Aunque el zaragozano ha mantenido una relación estrecha con los fans de México al presentarse en varias ocasiones —la última como parte de su gira Huracán ambulante Tour 2025 en Querétaro, Monterrey y Ciudad de México en junio—, regresó al país con su gira Nuevas mutaciones, en la que su público tuvo la oportunidad de recorrer sus temas inigualables.
Ayer, volvió para ser parte de uno de los eventos más esperados por sus seguidores, quienes arribaron al Auditorio Nacional. La emoción era notoria desde el exterior, donde cada uno llegaba con sus playeras con el rostro del cantante español y frases de sus canciones.
El ambiente se combinaba con temas de fondo como Apuesta por el rock ‘n’ roll, No más lágrimas y Sí, los cuales eran acompañados por un violinista y coreados por los asistentes que se acercaban al recinto.

Mientras tanto, varios fans aprovecharon para tomarse la foto del recuerdo en las emblemáticas escaleras del recinto. Varios lucían un atuendo negro, paliacates y botas, muy alusivos a la esencia rockera que ha evolucionado con los años junto al cantante, siendo los sombreros de ala ancha uno de sus elementos más representativos.
Para Bunbury, este accesorio es más que una imagen, pues quitárselo es una forma de expresar su agradecimiento al público que lo ha seguido durante cuatro décadas de carrera musical. Aunque la noche fue un desfile de asistentes de todas las edades, quedó claro el lenguaje universal de la música y el impacto que sus temas siguen teniendo en las nuevas generaciones.
Una vez dentro del Auditorio Nacional, la emoción comenzó a intensificarse entre los presentes, quienes observaban la mercancía preparada para este evento, como sudaderas y playeras, las cuales se medían y revisaban antes de las 21:00 horas, cuando estaba señalada la cita para cantar a todo pulmón los clásicos de Bunbury.
Al llegar a las butacas, solo se veían rostros radiantes y varios de ellos concentrados en el escenario, donde estaban colocados los instrumentos generando más ansiedad por el comienzo del show y bastaba una pequeña silueta después de la tercera llamada para que se escucharan gritos de entusiasmo y hasta al unísono los asistentes lo manifestaron con su nombre y en el Auditorio solo resonaba “Enrique, Enrique...”.

Todas las miradas se centraban en él por momentos y, cuando son las 20:40 salen los primeros músicos que son ovacionados y luego de un minuto una luz del proyector sigue al cantante y le da la bienvenida a Bunbury.
Entonces, los gritos de emoción de los fans por verlo de nuevo en el escenario, junto con su equipo de nueve músicos, acompañados de bajo, violín, batería, guitarras, percusiones, trombón y acordeón, anunciaron un prometedor concierto musical. Con un traje característico y una camisa amarilla, aún sin el sombrero, esa fue la primera imagen al salir a escena. Aunque las palabras no eran necesarias, bastó con escuchar la primera frase de la canción: al ritmo de Creer que se puede creer, tema de su álbum de estudio De un siglo anterior, empezó el primer número de la noche. Los asistentes comenzaron a corear, alzar las manos y grabar el momento.
Para luego dar paso a Un brindis al sol, llegaron las primeras palabras del español.
Es un inmenso placer y un honor volver a este escenario en el que tanto he disfrutado a lo largo de los años. Creo que la última vez que estuvimos aquí fue hace 10 años… Les quiero dar la bienvenida a todos a nuestras Nuevas mutaciones”, expresó el cantante.
Posteriormente interpretó Te puedes a todo acostumbrar, Las chingadas ganas de llorar, Infinito, Cualquiera en su sano juicio, Cuna de Caín, La actitud correcta e Invulnerables.

Luego interactuó de nuevo con su público al preguntarle cómo se sentía, dirigiéndose a las personas de las zonas altas para recordarles que los escuchaba y los veía, provocando un estruendo de gritos de cariño.
Así empezó Y me he enredado siempre entre algas, frase del tema La sirena varada. Volvió a tomar el micrófono para mencionar: “Una canción para todas las mentes despiertas del siglo XXI”, dando paso a Despierta, Alaska y La carta, una canción de Los Héroes del Silencio que no suele tocar tan completa desde hace años o que apenas lo hacía como medley.
El cantante llegó a México el 10 de octubre como parte de su gira Nuevas mutaciones Tour 2026 en el Auditorio GNP Seguros, en Puebla. Tendrá conciertos en la Ciudad de México el próximo 15, 17 y 19 de octubre en el Auditorio Nacional, para terminar sus presentaciones en el país con dos fechas programadas para el 21 y 23 de octubre en el Auditorio Telmex, en Guadalajara.
Vibrar bajo la música de Bunbury es una forma de conectar colectivamente con un artista que ha evolucionado desde los años ochenta, cuando comenzó su carrera y saltó a la fama como vocalista de Héroes del Silencio, por eso es que sigue incluyendo este tipo de canciones en sus shows como solista. Maldito duende fue parte de esta cita una vez más.

Con una carrera consolidada como solista, es recordado por su relevancia en el rock en español, el cual ha fusionado con géneros como el pop, el flamenco y los boleros. Así, su música forma parte del gusto personal de distintas generaciones que siguen su trayectoria y encuentran en sus canciones una manera de reconocerse, volver al pasado y acompañar el presente.
Por eso celebramos que su cierre del show haya sido con el regreso de Puta desagradecida, que no tocaba desde 2016; Desaparecer, del álbum Greta Garbo (2023), la infaltable Lady Blue y el nuevo epílogo favorito: La constante una vez que se cumnplieron las dos horas de concierto a las 22:40 horas.