"Elohim toca mejor...": Paco Huidobro habla del regreso de Fobia, su actualidad y sus shows en CDMX
Excélsior platicó con toda la banda a propósito de los conciertos que darán en el Palacio de los Deportes con Elohim Corona como baterista de la alineación

Sentarse a hablar con Fobia es, literalmente, darse un clavado en el universo único de los cinco integrantes que lo forman. Es la oportunidad de destapar, aunque sea por un ratito, una historia de casi 40 años que se forjó a fuego lento con lo que había a finales de los 80 y principios de los 90. Es, sin ninguna duda, viajar por la autenticidad de una agrupación que dio un sonido diferente en una época donde las bandas de rock nacionales tenían muy clara su identidad.
Leonardo de Lozane, Paco Huidobro, Cha!, Iñaki y el recién llegado Elohim Corona son, sin duda, diferentes a los chavitos que tocaban en RockStock, en el L.U.C.C. o en el Hip 70, pero es justo ese camino recorrido lo que los tiene hoy juntos otra vez.
“Hay cosas que siguen siendo igual: el sentido del humor y las anécdotas; de repente hasta siento que tenemos 18 años otra vez. Pero luego hay otra etapa en la que ya somos señores. Ya pasó mucho tiempo. La otra vez platicaba con Meme (del Real) que la etapa de gestión de las bandas realmente dura poco. Es determinante, mágica, maravillosa y fugaz. O sea, ahorita Café Tacvba ya es una banda que no existe como antes, es otra, y lo mismo pasa con Fobia. Hay una dinámica diferente, pero tenemos el poder de poner las condiciones de lo que realmente queremos hacer para estar cómodos, cosa que no podíamos antes.
“La gente se queda con la idea de ‘claro, el Fobia de cuando tenían 20 años’, pero ya no somos esas personas. Ahora tenemos la capacidad de hacer lo que hacemos, lo que hicimos en el Vive Latino y lo que vamos a hacer en el Palacio (de los Deportes). Es como una reinterpretación y reencarnación de lo que es Fobia actualmente. Ya no se trata sólo de lo mismo que al principio, sino de otras cosas para hacer esto cada vez más grande y crear una comunidad más interesante, no nada más con discos nuevos o música nueva, sino con muchas ideas”, compartió Leo en entrevista con Excélsior.

Complicados con causa
Las bromas y la buena vibra no faltan entre los fobios cuando están juntos. Pueden hablar de una consola que se monitorea desde Londres las 24 horas del día y pasar rápido a sus recuerdos de cuando tocaban en La Diabla y se les iba la luz a medio show, porque a un lado del antro construían un edificio.
Es un monstruo de cinco cabezas y, como dice Paco:
Hay que conocer las entrañas de la bestia”.
Si algo tienen la escuela ochentera y noventera en donde las cosas se hacían con lo que se tenía en ese momento; ahora la tecnología les da más “juguetes” para experimentar y expandir un universo que pone en jaque a todo, menos a ellos.
“Por ejemplo, en el caso de la guitarra, yo llegaba y en cada show había un amplificador diferente, aunque fuera el mismo modelo, no sabías si ese amplificador tenía 10 horas o 10 años de uso. El ingeniero tenía que estar malabareando. Ahora, con las nuevas tecnologías, puedo tomar snapshots de cómo están las cosas. Si todo está diseñado, siempre es exactamente lo mismo: práctico y resumido.

“Los mismos de la disquera y el management me decían: ‘¿Pero qué están haciendo?, ¿Cómo que unos globos?, ¿Cómo que una consola en un salón y otra en otro? y ¿Cómo que una máquina robot?’. No entendían que lo que pasaba en ese momento era un soundcheck súper detallado. Cada canción tenía que tener un snapshot y una fotografía de dónde estaba todo. Nadie entendía nada en la disquera, nos decían: ‘¿Pero por qué no sólo bajo, guitarra, batería y una acústica?’. No, así no funciona. Fobia se la tiene que complicar a huevo, y si no es complicado, no es Fobia”, dijo Paco.
“Elohim toca mejor”
Tras una pausa de cuatro años y una reestructuración interna, Fobia regresó en marzo de este año como parte del cartel del festival Vive Latino. La sorpresa fue que la batería no la tocaría ni Gabriel Kuri, ni Chiquis Amaro, ni Jay de la Cueva: fue Elohim Corona el encargado de poner el ritmo y refrescar la energía del grupo.
Estar en esta gran familia me tiene muy emocionado porque vengo a aprender y a compartir”, dijo Elohim.
“Vino a prender, a prender, a prender”, bromearon Paco e Iñaki.

Se nota el levantón que trae Fobia en toda la parte técnica para recrear los discos lo más fielmente posible a como fueron grabados. Esto requirió de nuevos sistemas y tecnologías. Digamos que es lo mismo, pero con Elohim, quien toca mejor, tiene una energía que no tenía el grupo y posee una potencia que no creo que sea común ver en Fobia”, agregó Paco.
Trending topic… sin redes sociales
Estar a punto de cumplir 40 años en la escena musical no es fácil, pero lo es aún menos seguir vigente. Eso lo sabe Fobia y varias bandas más de su generación, que hicieron camino en donde les dieran oportunidad de tocar y lo hacían con lo que tuvieran a mano, a veces siendo menores de edad, como lo eran Leonardo y Paco en sus inicios.
“Ahora que lo pienso, tengo hijos adolescentes y la verdad debe haber sido muy desconcertante para el público ver a unos niños de 16 o 17 años tocar. Aunque no éramos tan diestros ni teníamos tantas tablas, ensayábamos cuatro horas al día; sonaba parejo, feo pero parejito. Debe haber sido desconcertante, porque hoy voy a ver bandas de chavos de 24 años y apenas están medio sonando, mientras que nosotros, tan chavitos y con estos looks extraños, lo hacíamos bien.

“Tocábamos en donde pudiéramos: que la fiesta de un amigo en Iztacalco, que en la Anáhuac, que en la UIC, en XV años, fiestas o plazas. Donde fuera y a quien le fuéramos a abrir, lo hacíamos. Eso te va curtiendo, te da tablas y generas fanbase; convences en vivo y generas tu propio camino. Ves la interacción con la gente y te vas diseñando con base en eso. Trabajamos muy duro para esto, no nos cayó del cielo: le invertimos, tocábamos, promovíamos y es por eso que el concepto de Fobia permeó”, explicó Leo.
En esa época no había celulares ni redes sociales; salían a repartir volantes de sus shows con los mismos flyers que ellos imprimían, y eso conectó con la gente. Hoy, la generación que creció con Fobia cuenta las historias de las canciones a sus hijos, de la misma forma en que ellos las recibieron de sus padres.
Cuando yo tenía 15 años y ellos 18, iban a mi escuela a entregar volantes, con los pelos parados y delineador; nos daban el volante en la mano y luego yo iba a la tocada y era lo máximo. Como niño lo oyes igual. Mi papá me contaba historias y yo, en lo particular, me siento muy orgulloso y agradecido”, agregó el vocalista.
Dignos representantes de la Generación X
En el salón donde Fobia hace la promoción de los dos conciertos que ofrecerá el próximo 23 y 24 de octubre en el Palacio de los Deportes, se encuentran cuatro de los fundadores de la banda.
Todos reconocen que forman parte de un movimiento en el que los grupos se forjaron poco a poco y con mucho trabajo de por medio.
“Los grupos de nuestra generación trabajaron muy duro: La Maldita Vecindad, Santa Sabina, La Lupita, Caifanes... Los lugares donde tocábamos, como Rockotitlán o RockStock, no eran fáciles. Fueron muchas cosas las que nos tienen hoy aquí. Siento que el grupo tiene un balance perfecto entre técnica y magia. Las canciones de Paco son un ejemplo perfecto de eso.

“Elohim es lo mismo: un ejemplo de técnica con una personalidad increíble que no te hace sentir menos, porque toca mejor que tú. Ahorita se siente una vibra de grupo que hace mucho no se sentía, y eso nos hace tocar mejor a todos. Leo e Iñaki son muy mágicos; yo soy muy simpático. A fin de cuentas, es una conjunción de cosas la que nos tiene hoy aquí”, señaló Cha!.
Rodrigo Prieto, con Fobia antes que Taylor Swift
Si bien Fobia surgió a la par de muchas bandas hoy legendarias en la historia del rock nacional, a su alrededor también orbitaban artistas de la cinematografía y la literatura que, con el tiempo, se convirtieron en referentes en sus ámbitos.
"No nos imaginábamos que cuando íbamos a tocar a las fiestas del CCC de ahí iban a salir los Cuarón, o que de las galerías saldrían los Julio Galán. Todos éramos jóvenes: los artistas plásticos, los directores de cine... ¿Cuándo me iba a imaginar que el tarado que vivía junto a mí en la casa de mis papás (Miky Huidobro) iba a hacer Molotov? ¿O que todos nuestros amigos con los que cargábamos bocinas y armábamos fiestas iban a terminar siendo Café Tacvba o Camilo Lara, a quien conocimos en shorts?, recordó Paco.

"Hacíamos las cosas porque así entendíamos que se tenían que hacer. No empezábamos a tocar con la idea de 'vamos a grabar', porque sabíamos que esa posibilidad casi no existía. Somos una generación muy aguerrida y todos teníamos que ganar. Si íbamos a hacer un video, se hacía como se pudiera; ahí estaban el señor Gruener o Rodrigo Prieto. Es una generación en la que no estábamos viendo hacia un futuro lejano, sino viendo cómo aprovechábamos lo que teníamos para dar el siguiente paso.
"El video de El diablo era como las fiestas que hacíamos con todos ellos. Nos preguntábamos cómo se vería y nuestro director de fotografía terminó siendo Rodrigo Prieto. Y luego, ¿a quién se le ocurrió hacer un plano secuencia tan increíble en un video de Caifanes? Al 'Chivo' Lubezki. Todos estábamos tratando de hacer lo siguiente, y que eso nuevo estuviera mucho más chingón que lo anterior. Esa es nuestra generación", agregó Iñaki.