Will Fowler explora la traición familiar en su nueva novela sobre la Revolución Mexicana

En "Traidores",  el escritor e historiador  aborda las contradicciones de la Revolución Mexicana a través de dos hermanos separados por la pobreza y reunidos años después en un país marcado por la violencia, los agravios y las lealtades políticas.

Para esta novela, el escritor e historiador tomó como referencia la vida de su abuela, que fue separada de su familia y entregada a una pareja que no podía tener hijos.
Para esta novela, el escritor e historiador tomó como referencia la vida de su abuela, que fue separada de su familia y entregada a una pareja que no podía tener hijos.Foto: Cortesía Editorial Planeta/ MR.

La traición es el tema central de la más reciente novela del escritor e historiador Will Fowler, en la que mezcla acción, suspenso, amor, casi una suerte de telenovela, en donde la historia es el alma de la narración.

Se trata de Traidores y esta ficción, que inicia a finales del siglo XIX e inicios de la Revolución Mexicana, cuenta la historia de dos hermanos sumergidos en la pobreza, quienes son separados cuando uno de ellos es vendido a unos parientes adinerados. Años después, ambos hermanos (Salvador y Juan) se reencuentran y confrontan los márgenes de un México distinto, en el que la historia llega hasta la cocina y muestran esas contradicciones insorteables.

Con esta novela quería escribir algo sobre el tema de la traición, obviamente, a partir de las grandes causas, pero también a nivel personal, es decir, la traición entre familias y a uno mismo, porque la Revolución Mexicana ya tiene muchas novelas escritas, como Los de abajo (de Mariano Azuela) y La muerte de Artemio Cruz (de Carlos Fuentes)”, comentó Fowler en entrevista con Excélsior.

La novela de Will Fowler se sitúa a finales del siglo XIX y durante la Revolución Mexicana.
La novela de Will Fowler se sitúa a finales del siglo XIX y durante la Revolución Mexicana.Foto: Cortesía Editorial Planeta.

Además, detalló que para este libro tomó como base del relato la vida de su abuela, quien nació en una familia de campesinos catalanes hasta que apareció una pareja que no podía tener hijos, con quien se manejó una dinámica similar a la que ocurre en la novela.

Se llevaron a mi abuela y tuvo una vida privilegiada en Barcelona, con la tristeza de que sus padres la hubieran vendido, aunque le fue mejor que a sus hermanos, quienes fueron campesinos y la odiaron a muerte porque la había tenido fácil”, explica el también autor de La Guerra de Tres Años y Maximiliano.

Fowler comentó que otra de las premisas de la novela es “explorar si uno es como es porque nació así o porque el contexto te hace como eres”.

Así que decidió poner a estos dos hermanos, cada uno con sus conflictos, pues mientras Salvador, a quien le ha ido bien, no acepta que su madre lo dejara ir, Juan carga con el trauma de ser quien fue elegido para su venta, pero es relegado y enfrenta una creciente inseguridad que lo convierte en un personaje violento en el cauce de la lucha revolucionaria.

En esencia, explica el autor, se trata de una novela histórica que tiene como telón de fondo la Revolución Mexicana, aunque no es un libro de historia, sino que trata sobre las familias y cómo esos hermanos atraviesan los conflictos y la guerra civil para llegar a un punto de confrontación.

¿Qué le interesaba mostrar sobre ese conflicto entre hermanos? 

“La novela muestra un abanico de personajes que evolucionan. Algunos empiezan con ideas más radicales y la experiencia los cambia o los hace valorar las cuestiones personales, el bienestar de su familia y abandonan ciertos ideales. Mientras que otros, a la inversa, son reaccionarios y en algún punto pueden mostrar cierta humanidad.

En su más reciente novela, Will Fowler presenta un abanico de personajes que evolucionan conforme pasa el tiempo.
En su más reciente novela, Will Fowler presenta un abanico de personajes que evolucionan conforme pasa el tiempo.Foto: Cortesía Editorial Planeta.

“En el caso de los hermanos, cuando se reencuentran, quería explorar la complejidad de esas relaciones humanas que tienen un vínculo familiar, aunque son dos personas que han crecido en contextos sociales opuestos, y observar hasta qué punto ese lazo es importante o no y cómo una tradición muy específica es la que propicia la ruptura de los personajes”, abundó.

¿La novela también muestra cómo nadie pudo ser ajeno a esa realidad política? 

“Tanto en Patriotas como en Traidores me interesa ver cómo la historia se mete hasta la cocina y mostrar que nadie es inmune y cómo afectan esos eventos de maneras inesperadas a una familia o una comunidad.

“Lo que vi al investigar La Guerra de Tres Años, en México, fue cómo precisamente grupos de personas manejaban el conflicto para resolver problemas y agravios locales. 

“Entonces, se daba el caso de que los conservadores llegaban a un poblado y los vecinos odiaban a una persona y lo acusaban de liberal, aunque no lo fuera, para que lo mataran. O también que la gente cambiara de postura y un día fueran conservadores y, al siguiente, liberales, dependiendo del enemigo local, y esto también lo vemos en la Revolución Mexicana”, expuso.

¿Le interesó mostrar la historia como un personaje? 

“La pregunta me hace reflexionar sobre por qué cada vez escribo más novelas y no más libros de historia. Yo creo que con los libros de historia se trata de entender el pasado y explicarlo, mientras que la novela te permite entrar a la historia con la perplejidad de esa violencia y verla desde la perspectiva de los personajes, quienes no necesariamente la entienden, porque no saben cómo va a terminar”, concluyó.