Territorios que exploran los márgenes del arte en la exposición “El hogar que habito”
La muestra, integrada por obras de 60 artistas de la Colección FEMSA, propone en el Museo Amparo un diálogo sobre el cuerpo, la memoria, el hogar y las huellas del colonialismo, a través de cinco núcleos temáticos que cuestionan nuestra relación con los territorios que habitamos

Territorio y mundo colonial son dos de los temas centrales en la exposición El hogar que habito. Obras de la Colección FEMSA, que fue inaugurada en el Museo Amparo, en la que participa obra de 60 artistas, entre los que destacan Francisco Toledo, Fernando Botero, Leonora Carrington, Magali Lara, Graciela Iturbide, Jan Hendrix y Gerardo Murillo, Dr. Atl, entre otros.
La muestra se divide en cinco apartados temáticos, que exploran el cuerpo, el hogar, la memoria, los territorios compartidos y la relación del ser humano con otras especies, comentó a Excélsior Paulina Bravo, cocuradora de la exhibición que permanecerá abierta hasta enero de 2027.

“Parte de la reflexión es hablar sobre las distintas formas en las que habitamos el mundo y también nos interesaba contextualizarla a la ciudad de Puebla y, en el específico, al Museo Amparo, que es la sede que nos recibe”, destacó Paulina Bravo.
Parte de la reflexión es hablar sobre las distintas formas en las que habitamos el mundo y también nos interesaba contextualizarla a la ciudad de Puebla y, en el específico, al Museo Amparo, que es la sede que nos recibe”, destacó Paulina Bravo.
Y añadió: “Decidimos centrarnos en el tema de Territorios entendiéndolo como una red de relaciones que finalmente se despliega desde el aspecto más íntimo a lo colectivo y también el tema de las estructuras coloniales, especialmente por el fuerte interés que hay en Puebla por los temas religiosos y creemos que hay mucho que reflexionar todavía sobre los sistemas de pensamiento colonial, que aún nos atraviesan como sociedades.
Así que quisimos hacer una selección que también tuviera un diálogo indirecto con la colección del Museo Amparo, que está cumpliendo 35 años, y queríamos de algún modo poder ser un eco también de lo que el museo está presentando tanto en sus exposiciones temporales como en su recorrido permanente”, comentó.
Además, destacó que se han integrado artistas de diversas disciplinas y enfoques para presentar una reflexión en torno a lo micro y lo macro, a lo interior y lo exterior, lo estático y el movimiento, lo individual y lo colectivo,

Por su parte, Eugenia Braniff, cocuradora de la muestra, señaló que esta exposición no busca un orden cronológico, “sino más bien encontrar diálogos, justo con las palabras que los artistas quieren expresar mediante sus piezas y tejer una serie de conversaciones.
Cuando hablamos del cuerpo que nos gesta o de cuerpos, podemos ver piezas de Geles Cabrera que los moldea en concreto y en acero… en esa misma sala está una pieza de Galia Eibenschutz, que presenta una abstracción del cuerpo”.
Braniff también comentó que el segundo territorio es el hogar, “que puede generar tensiones o puede ser un lugar hostil o en el que convives con otras especies. Y de ahí nos vamos a la parte que refiere lo colonizado, lo controlado o lo que va generando estas partes como de sistemas de control que, más allá de hablar de la colonización, es (hablar) de que hay cuerpos colonizados… Somos hijos de un virreinato de 500 años. Y hablar sobre esas tensiones y lo que ha dejado eh ese virreinato o esa colonización son muchísimas conversaciones abiertas”.
Destacó que algunas de las obras que se presentan en la muestra salen por primera vez en 50 años, aunado a que se incluye obra de artistas consagrados con jóvenes, como Ana Hernández, artista del Istmo de Tehuantepec que representa a las 68 lenguas originarias. También destacó a otro artista joven, como Salvador Xharicata, entre otros.
“Así que no hay una línea transversal de tiempo, sino que se muestra cómo distintas generaciones pueden complementar y abrir una conversación y abrir preguntas”, aseguró Braniff.
Así que no hay una línea transversal de tiempo, sino que se muestra cómo distintas generaciones pueden complementar y abrir una conversación y abrir preguntas”, aseguró Braniff.
Finalmente, Paulina Bravo destacó que El hogar que habito también busca mostrar la colección en su diversidad. “La colección FEMSA tiene una cualidad que permite, más que hablar de relatos fijos de la historia del arte, ver cómo existen estos temas que siguen siendo vigentes generación tras generación y que también la decisión artística de qué disciplina o técnica utilizar, también es sumamente enriquecedora para poder poner en diálogo piezas que a lo mejor ubicadas con otras piezas harían una lectura muy distinta.