Retrospectiva de Kati Horna llega a Bellas Artes; una mirada a lo insólito de lo cotidiano
La primera retrospectiva de la artista en el Museo del Palacio de Bellas Artes reúne cerca de 200 fotografías, esculturas y documentos que recorren su mirada sobre la Guerra Civil española, el surrealismo y la vida cotidiana en México.

La mirada de Kati Horna (1912-2000) se concentró en fotografiar los efectos de la guerra civil española en la vida cotidiana y en temas como la maternidad, la infancia, el surrealismo, el erotismo y el mundo gótico, para convertirse en una de las figuras más relevantes del siglo XX, como lo revela la exposición Kati Horna. Lo insólito es lo cotidiano, que abrirá hoy al público en el Museo del Palacio de Bellas Artes.
Integrada por cerca de 200 fotografías, esculturas, muñecas y documentos, bajo la curaduría de Daniel Garza Usabiaga y Yolanda Guasch Marí, se trata de la primera retrospectiva de esta artista visual en la Ciudad de México y es la primera muestra individual de su obra que incluye manipulaciones fotográficas, esculturas, registros de la guerra y retratos de los surrealistas en México.
Katie Horna fue una artista de origen húngaro que se estableció en México en 1939, a partir de las guerras y la llegada del fascismo en Europa. Aquí desarrolló una enorme producción fotográfica, desde trabajo documental hasta su labor artística y creativa”, comentó en entrevista Garza Usabiaga.

“Esta exposición da cuenta de su producción desde sus años formativos en Hungría, pasando por distintas ciudades europeas, su registro de la guerra civil española y su producción en México. Sin embargo, Kati Horna es una fotógrafa difícil de categorizar”, abundó.
¿Cuáles fueron sus lazos creativos en México? “Kati Horna fue una figura central en distintas configuraciones y grupos de artistas, muchos de ellos exiliados. Aglutinó alrededor de su casa a varios artistas asociados al surrealismo europeo y su impacto en México, como Remedios Varo, Leonora Carrington, Günter Gerszo y Pedro Friedeberg, entre otros. Aunque también tuvo una relación muy cercana con los arquitectos y urbanistas como Carlos Lazo, Ricardo Legorreta y Mathias Goeritz”.
Kati Horna fue una figura central en distintas configuraciones y grupos de artistas, muchos de ellos exiliados. Aglutinó alrededor de su casa a varios artistas asociados al surrealismo europeo y su impacto en México, como Remedios Varo, Leonora Carrington, Günter Gerszo y Pedro Friedeberg, entre otros. Aunque también tuvo una relación muy cercana con los arquitectos y urbanistas como Carlos Lazo, Ricardo Legorreta y Mathias Goeritz”.
¿Qué descubrirá el público de la fotógrafa en esta muestra? “Notará que ya conocía su trabajo, porque tiene fotos icónicas y retratos muy conocidos de artistas.

“Sin embargo, aún falta darle el reconocimiento a su trabajo y a su autoría, porque en el mundo de la fotografía y las publicaciones se pierde. Esta exposición servirá para ver que su práctica no se limitaba a la fotografía, sino que era una artista que recurría al trabajo en equipo y, a partir de esto, el público estará más consciente de su aportación a la cultura de México de la segunda mitad del siglo XX”.
Por su parte, Yolanda Guasch habló sobre la distribución de la muestra en cuatro núcleos temáticos.
“El primero, hace referencia a su etapa de formación en Europa; el segundo está centrado en su trabajo como reportera de la guerra civil; el tercero nos conecta con sus series narrativas, posiblemente uno de los trabajos más relevantes que hizo como exiliada en México y termina con su trabajo más íntimo con su familia y afectos”, detalló.
Si nunca han escuchado hablar de Kati Horna, abundó Guasch, “ella es una fotógrafa cuya obra atraviesa todo el siglo XX y nos permite familiarizarnos con las vanguardias artísticas, pero también con un compromiso no sólo político, sino social que fue generándose con el surgimiento y desarrollo de los fascismos en Europa.
“Posteriormente, aunque ella se hace fotógrafa en París y publica sus primeros trabajos relevantes, la guerra civil española le permite desarrollarse como fotorreportera con una mirada que documenta y se sitúa no ante figuras de muerte y heroicas, sino que relata y mira la retaguardia donde están las personas más vulnerables como los niños, los ancianos y las mujeres embarazadas”, apuntó.
Una de sus imágenes más icónicas, apuntó, es: Milicianos de la división Ascaso en las trincheras del carrascal de Banatás, y es una imagen que condensa la vida cotidiana de estos milicianos, desde el que porta las armas en estado de alerta, pero también en otras actividades, como la lectura de la prensa, el miliciano que está descansando, el que está escribiendo una carta o el que conversa.
En su oportunidad, Mauricio Maillé, aseguró que esta exposición es