‘Juan Villoro define a "El principito" como un objeto de resistencia
El escritor afirma que este relato de Antoine de Saint-Exupéry invita a pensar por cuenta propia en una era de enajenación digital; prologa la traducción de su padre, Luis Villoro

MONTERREY, N.L.– “En tiempos de la posible sustitución de la especie humana por la inteligencia artificial”, El principito, del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), “es un objeto de resistencia, una opción de cómo pensar por cuenta propia, de cómo acercarte empáticamente al otro y desconfiar de aquello que debes desconfiar”, afirma Juan Villoro.
Estamos en una época de automatización de nuestras funciones, en la que abdicamos de ejercer recursos que antes eran normales para nosotros: como la intuición, la empatía, los sueños, la transformación del dolor, la creatividad.
“Las máquinas no pueden hacer estas cosas. Pero, trágicamente, la mayoría de nosotros las hacemos menos. Estamos hipnotizados por los teléfonos celulares, enajenados en el mundo digital y cada vez nos dedicamos menos a ser nosotros mismos. Este título nos invita a ver lo esencial”, comenta en entrevista con Excélsior.
A sus 70 años, el narrador, cronista, ensayista y autor de literatura infantil tiene entre sus manos El principito (El Colegio Nacional) pero en una versión traducida en 1950 por su padre, el filósofo Luis Villoro (1922-2014), de la que tuvo noticia hace apenas unos años, e ilustrada por Amanda Mijangos.
Yo ignoraba que mi padre lo había traducido. Lo mantuvo como un secreto. No deliberadamente, simplemente él no tenía mucho interés por la literatura infantil o por contar cuentos.
Cuando le pedía que me contara algo, él acudía a sus conocimientos de historia para contarme una batalla famosa o las guerras napoleónicas; cosas que sí me interesaban, pero no eran cuentos infantiles” agrega.

“Muchos años después me enteré de la traducción por Adolfo Castañón, quien encontró la versión de mi padre de El principito en el suplemento cultural del periódico ‘Novedades’. Fue una sorpresa. Mi padre ya había muerto.
Él hablaba muy bien francés. Es lógico que se lo hayan pedido. Pero recibo esta traducción como un encuentro con él a través del tiempo. Nunca me contó este cuento de niño, pero ahora me lo narra”, añade.
Villoro, autor del prólogo de esta edición, considera que El principito es totalmente vigente. “Es una de las obras más leídas en todos los idiomas. Hay más de 600 traducciones. Los cuentos infantiles, cuando son profundos, te afectan a cualquier edad y éste es uno de los mejores ejemplos.
Plantea preguntas filosóficas profundas. Quizá esa sea una de las razones por las que mi padre, que era filósofo, lo tradujo. Es extraordinariamente revelador en las ideas; lo que dice Saint-Exupéry sobre la intuición, sobre la manera de tomar decisiones, la forma de entender a los demás, tiene que ver con un hondo conocimiento humano”, destaca.
El recién galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español indica que admira mucho a El principito.

“Saint-Exupéry fue mi autor de cabecera en la juventud, porque me encantaban sus crónicas de piloto. Él inauguró el correo aéreo. Hizo viajes extraordinarios a la Patagonia, a Manacar, a los más diversos confines. Sufrió accidentes en Guatemala y en el desierto del Sahara.
Era un aventurero que siempre buscaba entrar en contacto con gente muy variada en distintas partes del mundo. Él exploraba la condición humana, algo muy típico de los autores de esa época”, explica.
Para el periodista, la traducción de su padre es precisa. “No hay mayor grado de dificultad en el estilo literario, porque el autor está escribiendo para lectores infantiles; pero, lo decisivo, es que se pueda transmitir la exactitud de sus ideas, la filosofía depende de eso”.
Dice que “el libro es una doble traducción: la de mi padre y la de Mijangos. Las ilustraciones son una narración paralela. Saint-Exupéry no escribía para niños, pero le gustaba hacer dibujitos. Y un editor neoyorquino lo convenció de que integrara ambos talentos en El principito.
“Estas imágenes han acompañado a la mayoría de sus ediciones; aunque también ha habido unas sin ellos y otras, como esta, que los recrea, los modernizan”, concluye quien promovió este título en la 34 Feria Internacional del Libro Monterrey.