Gioconda Belli acusa a Ortega de instaurar un Estado policiaco en Nicaragua
La escritora nicaragüense, exiliada y despojada de su nacionalidad por el régimen, denunció las persecuciones y confiscaciones del gobierno de Daniel Ortega y lamentó que México se abstenga de condenarlo.

La escritora Gioconda Belli (Managua, 1948), quien recibirá el Premio FIL de Literatura 2026, denunció el autoritarismo de Daniel Ortega en Nicaragua, país del que fue exiliada por el régimen.
La nicaragüense con nacionalidad española aseguró que la dictadura de Daniel Ortega (La Libertad, 1945) repite prácticas del régimen de Anastasio Somoza (1925-1980). En entrevista con Pascal Beltrán del Río, en la Primera Emisión de Imagen Radio, Belli lamentó que países como México se nieguen a condenar el actuar de este gobierno.
El régimen de Ortega declaró a Belli, ganadora del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2023, como traidora a la patria y la despojó de su nacionalidad, igual que a otros 300 disidentes.
Todas esas personas (declaradas) traidoras a la patria no son traidoras a la patria”, declaró la escritora.
A propósito del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2026, que recibirá el 28 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la poeta manifestó su alegría.

Agregó que le da gusto “no sentirme derrotada, que no me hayan podido derrotar y que siga siendo “productiva” a pesar de todo.
Belli detalló lo que ha implicado perder la nacionalidad.
No sólo es despojarnos de nuestra nacionalidad, sino confiscarnos todo lo que teníamos”, afirmó.
Contó que le quitaron su casa y que a quienes eran jubilados les retiraron la pensión. “Han atacado a nuestras familias, algo que no se veía en América Latina desde hace décadas”.
Para Belli, poco queda de los ideales de la revolución sandinista que se planteó derrocar a Somoza. Ahora, desde el poder, revelan que “todos los dictadores se parecen”.
“Las prisiones, torturas, asesinatos, desnacionalizaciones, confiscaciones… hemos vuelto a tener una situación de un Estado policiaco”, se lamentó.
Belli recordó su primer exilio en México, en 1975. Llegó una noche de diciembre con sus dos hijas pequeñas, luego de que capturaran a la persona con la que trabajaba. “Ese recibimiento nunca se me olvidaría”, dijo.
Ante la abstención del gobierno mexicano para condenar al gobierno de Ortega, respondió que le causa “mucho pesar”. Se trata, insistió, de “un régimen que no merece su apoyo” y marca un contraste con el pasado, cuando “México era un lugar de refugio” frente al autoritarismo.
En este sentido, la autora consideró “muy importantes” las iniciativas internacionales para aislar a Ortega y a Rosario Murillo.