Emmanuel Carrère en Monterrey: Pesimista en la reflexión, optimista en la acción
El escritor francés piensa que la humanidad avanza hacia una catástrofe masiva y que la literatura es su refugio.

Desesperanza, catástrofe masiva, fragmentación, el imperio de la mentira, la desaparición de la literatura. El escritor francés Emmanuel Carrère (1957) admitió ayer que es profundamente pesimista; pero, al mismo tiempo, pedía: “Hablemos de cosas más simpáticas”.
El narrador de ficción y no ficción afirmó que “hay que ser pesimista en la reflexión y optimista en la acción. Yo soy muy pesimista, no sólo por el tema político. Tengo la impresión de que estamos yendo hacia una catástrofe masiva, que estamos viviendo un accidente de auto lentamente”.
De buen humor, sin prisas, el periodista respondió sin enfado todas las preguntas en la rueda de prensa que ofreció durante el segundo día de actividades de la 34 Feria Internacional del Libro de Monterrey. Firmó libros y se dejó tomar fotos con los asistentes. Pero sus ideas fueron contundentes.
“El destino de la literatura es desaparecer. Claro que la inteligencia artificial tiene que ver con esta desaparición. Debemos pensar qué lugar ocupa la literatura en el espíritu humano. Hace tres años, la IA era un sujeto de especulación y ahora ocupa mucho espacio. En dos años más será una revolución cognitiva absoluta.
“A nivel individual, todavía es posible estar bien. No sé por cuánto tiempo. Sin embargo, es posible tener una vida agradable y fecunda. Pero por todos lados es la catástrofe. No tengo ninguna autoridad para decir esto. No soy especialista en política, ecología ni en la inteligencia artificial. Sólo soy un ciudadano y hablo desde ahí”, explicó.

El también guionista y realizador agregó que, a pesar de todo, se siente feliz cuando acompaña a uno de sus libros ya terminado, como es el caso de “Koljós” (Anagrama), que ayer presentó.
Detalló que ha hecho promoción en Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y ahora en México.
“Ha sido agotador, pero también extraordinario. No me imaginada esta respuesta de la gente. Un editor en España me había dicho que mis libros en América Latina eran bien recibidos. Me da bastante gusto comprobarlo. Es lo más satisfactorio para un autor”.
Concluyó que no tiene una obra en la mira y que le gustaría vivir en Roma, porque siente mayor libertad.