Elige Leonardo Padura pertenecer y permanecer en Cuba

El escritor cubano promueve en Monterrey su novela más reciente, "Morir en la arena", en la que recrea historias de personas perdedoras y víctimas del miedo

escritor cubano Leonardo Padura
El escritor cubano Leonardo Padura promueve en México su novela más reciente, "Morir en la arena".Cortesía 

MONTERREY.– “He decidido no dejar la isla. Sigo ahí por muchas razones. Soy un escritor y soy cubano por los 64 costados. Y la relación con ese espacio cultural y humano se concreta no solamente en la pertenencia, sino también en la permanencia”, comenta en entrevista el novelista cubano Leonardo Padura (1955).

La permanencia significa seguir en contacto con esa realidad, alimentándome de ella, cerca incluso de la lengua que se practica. Mis personajes hablan en habanero y van evolucionando en sus expresiones, a partir de los que escucho”, afirma.

Morir en la arena, su novela más reciente que promueve en México, “habla de esa realidad actual y de conexiones que a veces quedan ocultas. Para desentrañarlas debo permanecer en Cuba”, agrega.

El novelista y cuentista impartió ayer la conferencia Escritura y permanencia, en la FIL de Monterrey, que termina hoy su edición 34.

“Estoy escribiendo otra novela que ocurre dos años después, protagonizada por el detective Mario Conde, y veo que la situación es la misma, pero más oscura aún”, comenta.

Me quedo a pesar de que no existo Cuba, soy invisible. Mis últimos seis libros no han sido publicados, entre ellos cuatro novelas. Me dicen que es por falta de papel. Es posible, porque sé que no hay papel; pero creo que tampoco hay voluntad”, añade.

En sus novelas policiacas, Leonardo Padura hace una crítica a la sociedad cubana. Foto EFE
El narrador anuncia que escribe una nueva novela de la serie del detective Mario Conde, en la que no habrá asesinatosCortesía

El también guionista presentó Morir en la arena (Tusquets) en la feria regia y, posteriormente, la lleva a la Feria Internacional del Libro UNACH, en Tuxtla Gutiérrez (Chiapas), que arranca mañana y hasta el 23 de octubre.

Habla, además de la historia de un parricidio, sobre los derrotados, los vencidos, los que nunca pelearon, las víctimas del miedo. Esta novela es de los que se quedaron en la isla. En todos mis libros hay una perspectiva de carácter generacional. Son gente de mi generación, con experiencias que pudieron haber sido las mías o alimentadas por mi experiencia personal.

“Son esos personajes que trabajaron durante años, que obedecieron, que se sacrificaron, que sufrieron prohibiciones, marginaciones. Y cuando llega el momento de recibir sus beneficios como jubilados, se dan cuenta que son más pobres que nunca. No tienen un carácter heroico. Su presente es oscuro. Es el destino de mucha gente de mi generación”, señala.

Concluye que “es una novela otoñal, con personajes alrededor de los 70 años, en una Cuba que vive una crisis intensa que se manifiesta en todos los sectores”.