Alejandro Arteaga gana el Xavier Villaurrutia 2025 con "Sala de máquinas"
El escritor explora en el libro galardonado las relaciones entre ficción, tecnología y memoria familiar, a través de relatos que reflexionan sobre el papel de las máquinas en la vida humana.

Luego de recibir el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2025, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el escritor Alejandro Arteaga aseguró que su libro galardonado, Sala de máquinas, “nace de la consigna de construir ficciones amparadas en tecnologías fantásticas o bajo cierta reivindicación moral”.
Aseguró que la literatura epistolar, el artículo de opinión, el catálogo de venta, la nota periodística, la crónica, el discurso, la declaración de prensa, la entrada enciclopédica y el relato convencional fungen como escaparates o vehículos para estos relatos.
Sus historias van desde
los esfuerzos de un hombre por denunciar la desaparición de un amigo en el mecanismo de una cinta infernal, el enfrentamiento de un muchacho universitario con su subconsciente vía un artilugio de la psicoterapia decimonónica, hasta la curiosa relación de hechos que llevaron una silla de ruedas a los salones de la Casa Blanca en homenaje a una bestia”.

Aseguró que dichas ficciones “viajan desde las esperanzas cifradas en un taller aerostático de pintura que surca los cielos de la ciudad luz, siguiendo con un proyector que reproduce sobre los muros de una zona habitacional, una película bélica, familiar hasta un velocípedo construido para apoyar las luchas sociales de América Latina”.
Sala de máquinas, abundó Arteaga,
es un libro que pone a trabajar en clave de ficción, curiosidades, obsesiones y asombros que Martha Arteaga y Lucio Herrera, mis padres, nos legaron a mis hermanas, a mí y a buena parte de mi familia cercana, vinculados con las tecnologías, la comprensión de principios básicos de cualquier herramienta, los viajes interestelares, la vida en mundos distantes y diversos, las indagaciones arqueológicas, la historia familiar y la lucha política.
“Este libro es un tributo privado a los rasgos culturales que familiarmente me formaron a mí y a los míos. Conforme se desarrollaron cada una de las historias y hallé la forma de contarlas, aparecen de manera inconsciente temas precisos y quizá naturales como la sustitución del ser humano por las máquinas en actividades creativas, la intervención de los aparatos en la vida común, la sospecha de que esta realidad es sólo una mera proyección holográfica de un artefacto sideral o la esperanza ciega en tecnologías fallidas”, abundó.
Por último, el autor agradeció al jurado del premio —integrado por Mónica Nepote, Liliana Weinberg y Hugo Valdés— la selección de su libro que se suma a la obra de grandes escritores como Juan Rulfo, Octavio Paz, Salvador Elizondo, Josefina Vicens, Rosario Castellanos, Juan José Arreola, Inés Arredondo, José Revueltas, Carlos Montemayor y Juan García Ponce, entre otros.