Alberto Manguel alerta sobre la crisis de comprensión lectora 

El escritor argentino advierte que comprender la literatura y desarrollar una mirada crítica son tareas relegadas por los sistemas educativos y políticos; también cuestiona la falta de límites y responsabilidad en el desarrollo de la inteligencia artificial

Alberto Manguel asegura que el Estado debe asumir su responsabilidad por la falta de políticas en torno al libro.
Alberto Manguel asegura que el Estado debe asumir su responsabilidad por la falta de políticas en torno al libro.Foto: Virginia Bautista.

MONTERREY.– “Las estadísticas revelan que el número de lectores no ha disminuido globalmente; pero que, sobre todo, la comprensión de un texto literario escapa a la mayoría de esos lectores”, advierte el escritor argentino-canadiense Alberto Manguel (1948).

“¿Cómo podemos ser buenos ciudadanos en una sociedad en la que no logramos entender lo que nos estamos diciendo?”, afirma en entrevista con Excélsior el director del Espaço Atlântida, centro internacional dedicado a estudios de la lectura, ubicado en Lisboa (Portugal), donde vive desde 2021.

El traductor y editor admite que le preocupa la baja comprensión lectora. “Leer significa participar en la sociedad del escrito, del alfabeto, la gramática; descifrar las leyes e instrucciones que una sociedad propone para su conducta; y, la más difícil, aprender a construir dentro de los huecos que una obra literaria le presenta su identidad y su interpretación del mundo.

“Eso está perdiéndose por completo, porque no está en los sistemas de educación ni en los políticos. Los económicos quieren anularlo. No quieren que usted tenga ese momento de reflexión, hacer que el ritmo de su vida sea más lento y enfrentarse con la dificultad de ciertas decisiones”, comenta.

El ensayista agrega que la falta de comprensión lectora no es culpa de los jóvenes ni de las redes sociales, sino de la carencia de buenas políticas públicas. “Las redes pueden ser muy útiles. Han provocado revoluciones. No culpemos al instrumento. No hay solución sin un cambio radical”.

Añade que le “irrita mucho” esta delegación de responsabilidades. “La mirada crítica hay que construirla en los adultos primero. Estos problemas no son particulares, jóvenes, adultos, mujeres. Es un conjunto en una sociedad que está gravemente en crisis, por culpa de la infinita codicia de los dirigentes y los financistas”.

Quien promueve en la 34 Feria Internacional del Libro Monterrey su libro más reciente, Cinco miradas sobre Borges (Gris Tormenta), aclara que el mundo digital es un instrumento, como lo fueron el papiro, el papel, la tablilla de arcilla y la imprenta.

“Y todo instrumento depende del uso que le demos, no tiene ninguna capacidad de actuar solo. Si usa el instrumento electrónico para recuperar textos de difícil acceso, para destruir un país o causar un caos universal, depende de usted, no del instrumento. No tenemos que caer en el error de culpar a la tecnología de algo”, indica.

El exdirector de la Biblioteca Nacional de Argentina destaca que, si bien “toda tecnología cambia nuestros hábitos” no se debe sobrevalorar. “La inteligencia artificial, que no es inteligencia ni es artificial, no genera contenidos, es una máquina estadística.

“Cuando se creó la primera computadora, allá por el siglo XVIII, se decía claramente que la máquina no era consciente, que no generaba emociones. Lo que hace es computar. El problema es que los seres humanos no hemos pensado en cómo controlar el crecimiento de esa acumulación de información estadística. Llega un momento en que la mente humana no puede seguir esos cálculos. Y eso es lo peligroso”, dice.

“La literatura nos ha contado eso desde la leyenda del Golem hasta el monstruo de Frankenstein. Si usted quiere crear algo debe saber lo que está creando, fijar límites para esa creación y tomar responsabilidad por ella.

“Y nosotros no estamos haciendo eso, porque las grandes compañías financieras y los multimillonarios que manejan estas tecnologías, lo único que quieren es ganar dinero. Entonces, no les importa si estas máquinas nos van a destruir a todos”, piensa.

A Manguel le preocupa el mundo. “Estamos al borde del apocalipsis y no estamos haciendo lo suficiente para salvarnos. Yo sigo escribiendo, porque es lo que sé hacer, pero sin ninguna esperanza.

Dentro de un mes Alberto Manguel publicará el libro Resistencia. "Es lo único que podemos hacer, a menos que queramos morir de brazos cruzados. Nosotros jugamos un papel fundamental en la solución y no estamos aceptando esas responsabilidades”, concluye el autor de libros como Una historia de la lectura y Cómo Pinocho aprendió a leer.