Trabajadoras sexuales aún no recuperan sus ingresos tras pandemia
El 90 por ciento de las trabajadoras sexuales reportaron descenso en sus ganancias y 7 de cada diez disminuyeron sus horas y días de trabajo.
Durante la contingencia por la pandemia de coronavirus, el 90 por ciento de trabjadoras sexuales en la Ciudad de México reportaron un descenso de sus ganancias y siete de cada 10 disminuyeron sus horas y días de trabajo, es uno de los hallazgos más relevantes de la segunda encuesta Trabajo Sexual, derechos y no discriminación.
La encuesta fue realizada por el Centro de Apoyo a las Identidades Trans (CAIT) y el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) en el marco del Día Internacional de la Trabajadora Sexual.
Esto nos habla del gran impacto que tuvo la pandemia del covid en los ingresos de las personas que ejercen trabajo sexual en calle y este impacto continúa, no es que se haya terminado ahorita”, señaló Rocío Suárez del CAIT, quien junto a Natalia Lane, trabajadora sexual y activista por los derechos de las personas transexuales, sobreviviente a un ataque transfeminicida en enero pasado.
Preguntamos qué habían hecho las compañeras para tratar de aminorar esta falta de ingresos, para mantener a sus familias, principalmente nos señalaron que una de las actividades fue trabajar a través de redes sociales, en comercios, venta por catálogo o incluso autoempleo”, señaló Rocío.
En cuanto a apoyos cinco de cada 10 de las trabajadoras sexuales refirieron no haber recibido apoyo federal, estatal o local para hacer frente a las afectaciones causadas por la emergencia sanitaria.
En contraparte cuatro de cada 10 mujeres que ejercen el trabajo sexual en la capital dijeron haber recibido la tarjeta verde, algo posible gracias a la acción de las organizaciones de la sociedad civil puntualizó Natalia Lane, incluyendo el trabajo de Copred.
La ayuda también llegó al 60 por ciento de las trabajadoras sexuales por alguna organización de la sociedad civil o colectivas de trabajadoras sexuales o de defensoras y defensores de derechos humanos.
Esto es importante reconocerlo porque justo habla del trabajo tan importante que es que las organizaciones atiendan en este tipo de emergencias sanitarias y de crisis económicas, estamos viendo que el estado se ha quedado corto a la hora de atender las necesidades de las, los y les trabajadores sexuales”, señaló Lane.
En lo que se refiere a salud, de nuevo el 60 por ciento dijo haber recibido apoyos como despensa, apoyo económico, insumos de prevención para el tema de covid, mascarillas, condones, lubricantes, primero otra vez de las organizaciones civiles y colectivas, después de la clínica Condesa y por último de los Centros de Salud.
El 50 por ciento de las, los y les trabajadores sexuales acudieron a consulta privada por falta de seguridad social brindada por el Estado. Y el 20 por ciento dijo haberse automedicado.
Sobre la violencia y discriminación las participantes de la encuesta, la mayoría mujeres y mujeres tránsgenero, dijeron haber sido víctimas de violencia o discriminación reconociendo en primer lugar a los policías como perpetradores de la misma, seguidos por clientes y transeúntes.
Natalia puso como ejemplo la agresión sufrida hace poco más de un mes en un hotel de la zona del Monumento a la Revolución fue agredida con arma blanca, como fue el caso de la propia Natalia.
La policía empieza a generar esta intimidación y esta coerción para que la compañera no denunciara, argumentando que su agresor, la persona que la violentó, era una persona de la tercera edad y que ella sería acusada de otro delito y que pasaría la noche en el Ministerio Público”, relató Lane. De ahí, otro dato de la encuesta: ocho de cada 10 prefiere no denunciar por desconfianza y miedo a las represalias.

Foto: Eduardo Jiménez.
Por eso nueve de cada 10 entrevistadas piden que el trabajo sexual sea reconocido, pues al ser considerado un delito se traduce en pérdida de empleo, incremento de la violencia contra ellas, más extorsiones y la negación de servicios públicos y privados.
Partiendo de la distinción entre trata de personas para explotación sexual, actividad que es un delito, del trabajo sexual, la presidenta de Copred, Geraldina González de la Vega Hernández, señaló que se debe buscar la inclusión de dichos trabajadores en las políticas públicas que siempre deben tener en cuenta a las propias trabajadoras y trabajadores sexuales.
Entendemos que el trabajo sexual es una realidad y los y las trabajadoras sexuales son personas autónomas, dignas y con derechos y es una obligación de esta ciudad promover sus derechos y garantizar su ejercicio en igualdad de condiciones”.
La pimera encuesta del Trabajo Sexual en la Ciudad de México se realizó en diciembre de 2019 y esta segunda a finales de 2021 participando 217 personas que ejercen el trabajo sexual en la Ciudad de México, el 54 por ciento fueron mujeres trans, el 40 por ciento mujeres cisgénero, el cinco por ciento hombres y el uno por ciento hombres trans.
Tres cuartas partes de las personas entrevistadas viven dentro de la Ciudad de México y el cuarto restante en algún municipio del Estado de México. La escolaridad de la mayoría se encuentra entre los niveles primaria y secundaria de educación básica.
Nueve de cada 10 dijo ejercer el trabajo sexual por razones económicas y cinco de cada 10 por falta de oportunidades laborales. Ocho de cada 10 mujeres cisgénero dijeron que dejarían el trabajo sexual y 7 de cada 10 mujeres trans dijo lo mismo, dejando así a dos de cada 10 mujeres cisgénero y tres de cada 10 mujeres trans que ejercen el trabajo sexual, como elección definitiva de ingreso.
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