El primer accidente fatídico del Metro en la CDMX
El accidente se convirtió en el primer episodio mortal dentro del Metro capitalino y, con el paso del tiempo, en el más letal de su historia.
Aquel lunes 20 de octubre de 1975 la rutina matinal del Metro en la Ciudad de México (CDMX) se quebró de golpe.
Eran las 9:40 de la mañana y, en el túnel de la Línea 2, a la altura de la estación Viaducto, el ruido cotidiano de rieles y motores se transformó en estruendo con el choque de dos trenes, la ciudad tardó años en asimilarlo.

El Periódico Excélsior lo llevó a sus portadas principales, no era para menos, las imágenes de la época lo decían todo.
Hasta ese momento, el Sistema de Transporte Colectivo no había vivido una tragedia de esa magnitud. El accidente se convirtió en el primer episodio mortal dentro del Metro capitalino y, con el paso del tiempo, en el más letal de su historia.

Choque de dos trenes del Metro CDMX
Minutos antes del impacto, a las 9:36, el tren número 10, modelo MP-68, había salido de Chabacano con alrededor de 140 pasajeros que iban al trabajo, estudiantes, empleados públicos.

Metros adelante en la estación Viaducto, el tren número 8, del mismo modelo, permanecía detenido en el andén, a la espera de autorización para partir.
Algo falló. A las 9:40, el tren 10 ingresó a la estación sin que el convoy detenido hubiera salido. No hubo margen para la reacción. El golpe se produjo a una velocidad cercana a los 70 kilómetros por hora.

El choque fue seco, brutal, los primero vagones y cabina de ambos trenes quedaron reducidos a metal retorcido. Los demás vagones no corrieron mejor suerte y presentaron daños severos.
Dentro, la escena era caótica, decenas de personas quedaron atrapadas entre el metal retorcido, gritos, humo, oscuridad, largos minutos de agonía.

Saldo mortal
Los primeros en auxiliar fueron otros usuarios y trabajadores del Metro, después llegaron rescatistas, policías, paramédicos. Las labores se prolongaron durante horas, con herramientas improvisadas y un silencio que solo se rompía para pedir cuidado al mover alguna lámina.
El balance oficial fue contundente. Treinta y una personas perdieron la vida y al menos 70 resultaron heridas, varias de gravedad.

Los nombres y las historias personales se fueron conociendo poco a poco, mientras la ciudad seguía su marcha, aunque con un nudo en la garganta.

Con los años surgieron versiones no oficiales, se habló de un posible sabotaje, incluso de un mensaje dirigido al entonces presidente Luis Echeverría, para presionar la instalación de sistemas de pilotaje automático. Nada de eso fue confirmado. Las autoridades cerraron el caso sin avalar esas hipótesis.
A 51 años de la tragedia

Han pasado 51 años del accidente de la estación Viaducto, aún sigue siendo una herida en la memoria del Metro; sin embargo, de aquella tragedia surgió una decisión clave, la implementación del pilotaje automático en la red. Una medida nacida del dolor, pensada para que el estruendo de aquel lunes no vuelva a repetirse.
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