Pasión desbordante
Celebro el gran ambiente que se ha generado en torno a la reapertura de la monumental Plaza de Toros México, que después de permanecer cerrada por más de 620 días por una orden judicial prohibicionista, el próximo domingo será el escenario de una reapertura con un ...

Pablo Carrillo
La neurona
Celebro el gran ambiente que se ha generado en torno a la reapertura de la monumental Plaza de Toros México, que después de permanecer cerrada por más de 620 días por una orden judicial prohibicionista, el próximo domingo será el escenario de una reapertura con un entradón, pues los boletos del numerado se han agotado y los de general en la parte alta del coso de la colonia Noche Buena se han vendido, sorprendentemente, en una gran cantidad.
Ante la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de echar para atrás el amparo que impedía a la plaza de toros más grande del mundo a realizar festejos taurinos, los aficionados de todo el país se han animado para asistir a la reapertura, ante el anuncio de un gran cartel integrado por un encierro de la ganadería de Tequisquiapan, así como los toreros Joselito Adame, de Aguascalientes; Diego Silveti, de Salamanca, Guanajuato, y la primera figura mundial del toreo en la actualidad, el peruano Andrés Roca Rey, un elenco que, aunado al hecho de la reapertura, ha convocado a muchos aficionados a la tauromaquia a atiborrar las taquillas de la calle Augusto Rodin, de igual manera, los revendedores están haciendo su agosto, pues están triplicando el precio aprovechándose de la pasión desbordante por estar ahí.
La tauromaquia es un tema muy polémico, sin embrago, considero que, en un ámbito de libertades, y mientras exista una inmensa afición, como quedará de manifiesto el domingo, habrá que respetar a los millones que consideran la fiesta brava como un patrimonio cultural inmerso en nuestra cultura desde hace cinco siglos. Sólo basta darse una vuelta por la península de Yucatán para entender más a fondo el sincretismo cultural de nuestras raíces indígenas y las corridas de toros, pues en prácticamente todos los pueblos de los estados de Yucatán, Quintana Roo y Campeche los festejos son con corridas de toros, algunas con una mezcla de tradiciones y otras totalmente a la usanza española.
Celebro también la presentación del libro Aroma de Romero, con maravillosas fotografías de la lente de la dinastía sevillana de los Arjona el pasado miércoles en la Ciudad de México, la terraza del restaurante en la zona de Polanco, sede del evento, resultó insuficiente para tantos aficionados, bibliófilos taurinos, así como personajes de la fiesta brava, un gran presagio del entradón del próximo domingo.
Mi más sincera enhorabuena a Joaquín Arjona y a Diego Argüelles por realizar dicha publicación, que incrementa el inmenso acervo cultural-literario en torno a la tauromaquia, un elegante documento imperdible para todo aficionado a la más bella de todas las fiestas.