Morante de la Puebla goza su triunfo en la Plaza México

El diestro destacó la emotividad de la lidia al segundo ejemplar que enfrentó, al que le cortó las dos orejas

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CIUDAD DE MÉXICO.

Dicen los antiguos, que el buen matador de toros se hace con el tiempo,  a través  de cada paseíllo, de cada tarde, de cada sinsabor o triunfo resonante. Eso es cierto, y se confirma ahora que el llamado Arte de cúchares sostiene su batalla particular para sobrevivir a la crítica y desaprobación.

Hoy el toreo cuenta con representantes de categoría, uno de ellos es el español José Antonio Morante de la Puebla.

El andaluz ha impregnado con su gran talento y clase prácticamente a todos los cosos en los que se ha parado y la Monumental Plaza de Toros México no es la excepción.

“Fue una faena emotiva , llevaba tiempo esperándola y gracias a Dios se pudo dar”, expuso el sevillano respecto de lo logrado el pasado domingo en el coso de Insurgentes, en la corrida número 14 de la Temporada Grande 2015-2016.

El domingo, este recinto fue testigo del triunfo en todo lo alto de Morante de la Puebla. Con seis toros de la dehesa de Teófilo Gómez, buenos en presentación, y alternando con Octavio Garcia El Payo y Fermín Espinosa Armillita IV, la décimo cuarta tarde vio una faena estética y clasicista, una de las mejores en épocas recientes.

“Puede ser que ésta haya sido mi mejor actuación en la México,  sin embargo, no me gusta comparar; lo que  es cierto es que fue una faena muy sentida, ya era hora de un triunfo y estoy muy contento”, aseveró Morante, quien enfrentó al primero y cuarto de la tarde; ambos ejemplares le permitieron expresarse plenamente. 

Al primero lo toreó a la verónica y finalizó con un bello pase de pecho, pero falló al matar. En el segundo, mantuvo su estilo plagado de finos detalles toreros, con tandas largas y por ambos pitones. En la suerte suprema realizó un brillante estoconazo, llevándose las dos orejas y la salida a hombros por la Puerta Grande.

Con una alegría desbordante, el matador se dijo “satisfecho” con su actuación.

La conexión que existió en el ruedo entre Morante y el astado fue clave.

La Puerta Grande fue inobjetable; dos orejas que posicionan al torero entre los candidatos para presentarse el 5 de febrero en la corrida de aniversario, el número 70 del histórico coso.