Poscardenismo

Gómez Morinperteneció a la generaciónque institucionalizó la Revolución.

Para deslegitimar la presencia de Acción Nacional en el incipiente sistema de partidos mexicano y, después, para contener su avance electoral a partir de los años ochenta, se recurrió a una caricaturización sobre su origen, fundamentos y fines. El PAN fue retratado por el régimen como la reacción conservadora a los ideales de la Revolución y al modelo de Estado posrevolucionario. Se le estigmatizó como el instrumento de las élites derrotadas por el proyecto de justicia social que había encarnado en el régimen del partido hegemónico, único y verdadero heredero del proyecto revolucionario. Desde entonces, el PAN como la derecha confesional, reaccionaria, empresarial, antisindical, imperialista, filofascista, entre un largo etcétera de falsas etiquetas.

Gómez Morin perteneció a la generación que institucionalizó la Revolución. Su apuesta fue la sustitución del caudillismo y la lucha entre las facciones revolucionarias por las rutinas institucionales. Militaba en la intención de dar rumbo al proyecto revolucionario a través de la política y de la técnica.  Desde joven convocó a los contemporáneos de su tiempo a recuperar el sentido histórico de la Revolución y emprender la ruta civil para terminar con el desorden, la agitación y las injusticias que había dejado la lucha militar. Desde esa convicción, construyó las formas jurídicas de las reivindicaciones democráticas, liberales, agraristas y sociales de la Revolución. Nunca se formó en las filas de la añoranza porfirista ni en los esfuerzos por la restauración dictatorial. Pretendió, por el contrario, la perdurabilidad de un nuevo orden social edificado en instituciones sólidas, inteligentes, predecibles y estables.

El PAN sí nació, en cambio, como una alternativa al cardenismo y a su pretensión de instaurar un Estado socialista. La defensa de la autonomía universitaria y de la libertad de cátedra frente a la intención de uniformar ideológicamente a la educación, puso a Gómez Morin al frente de un grupo de universitarios que después concurrirían con él en la organización del partido. Su fundación es la respuesta a la estrategia de apropiación de la Revolución por el régimen de los caudillos y al propósito de falsearla en el socialismo. La economía social de mercado es la alternativa al proyecto estatizador de los medios de producción, al corporativismo social bajo la voluntad unipersonal del régimen, al modelo económico en el que la burocracia suple al mercado en la asignación de bienes. El humanismo panista puso a la persona, y no al Estado omnipotente y omnipresente, en el centro de la organización social. Frente a la creación de un partido fundido indisolublemente al Estado como instrumento de uniformidad y control políticos, el PAN surgió para reivindicar a la democracia pluralista como mecánica liberadora y como procedimiento pacificador de las relaciones sociales. En la ruta de la institucionalización del país, el PAN se fundó para defender las libertades fundamentales, para dar sentido electivo al voto, para hacer posible la competencia electoral y la alternancia en el poder, para servir de canal de representación a otras visiones de la realidad.

El cardenismo energético es la última trinchera del nacionalismo estatista. Un culto potente y persuasivo para mantener el estado de cosas y sacar tajada del inmovilismo. Una deliberada distorsión de la historia para crear efigies y petrificar el pasado. Cárdenas no cerró el paso a la inversión privada en el sector energético. La expropiación petrolera reinsertó al Estado en la rectoría sobre los bienes del dominio de la nación, pero no impuso un modelo de monopolio estatal. Ese modelo vino después. Pero sus herederos, el régimen priista y su derivada perredista, hicieron de Cárdenas y del episodio expropiatorio la objeción última y suficiente a cualquier mínima transformación del sector. No había razón económica o de política pública que superara la monografía cardenista. No había realidad o argumento que contextualizara la evolución de lo energético. Frente al monumento de Cárdenas, sólo habría patriotas o traidores.

El mito se ha sorteado democráticamente. Muchos seguirán rindiendo culto al expresidente michoacano. Pero esa religión no estará sostenida sobre los cimientos del petróleo, el gas o la electricidad. Pemex y la CFE no serán más sus sacristías. El poscardenismo es inevitable. Una nueva victoria cultural de la alternativa panista.

        *Senador de la República

        roberto.gil@senado.gob.mx

            Twitter: @rgilzuarth

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