La Fe y la Diosa Fortuna
Dos afirmaciones nos explican hoy todo lo que ha ocurrido, por qué ha ocurrido y qué va a ocurrir; la primera fue dicha por Miguel Ángel Osorio Chong, al referirse a las dudas sobre la actuación de la Procuraduría en el caso del juicio a Javier Duarte: “hay que tener Fe en la Procuraduría General de la República”; la segunda fue dicha por el presidente Enrique Peña Nieto, con motivo de su cumpleaños, que festejó en el estadio de los Diablos del Toluca junto con decenas de jugadores y colaboradores: “Me siento satisfecho, ¿qué le pido (a la vida)? pues la energía, la vitalidad y, sobre todo, que la Diosa Fortuna nos acompañe para que todo lo que nos hemos propuesto se materialice”

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
O sea, que ahora ya sabemos con qué armas cuenta el gobierno para gobernar, la Fe, y la Diosa Fortuna.
Y eso es interesante porque hasta ahora creíamos que ser gobernante era una tarea de estudios, inteligencias, investigación, análisis, evaluaciones, estadísticas, proyectos y programas, seguimiento, corrección de desviaciones, ciencia, pero no, lo que el gobierno tiene y nosotros debemos tener también, es Fe, esa Fe que mueve montañas, esa Fe que hace milagros, esa Fe que no necesita comprobaciones, porque si las necesitara no sería Fe.
Pero, además, debemos tener confianza, no en los individuos preparados, con estudios de maestrías y doctorados en México y en el extranjero, solamente necesitamos que la Diosa Fortuna nos acompañe, lo que convierte a la administración actual en un juego del Melate o algo similar.
Esto es lamentable, pero con esas dos afirmaciones entendemos mejor lo que hemos vivido en el sexenio: aumento de la violencia y la criminalidad como jamás, falta de autoridad frente a los enemigos de la sociedad: ladrones, secuestradores, extorsionadores, asesinos y demás, pérdida cada vez mayor de vidas de policías y soldados, y, además, un crecimiento exponencial de la corrupción que parece no tener límite, con malos ejemplos desde la cúpula del poder hasta gobernadores, alcaldes, jueces, ministerios públicos, etcétera, etcétera, porque el gobierno sólo se mueve por actos de Fe y espera que la Diosa Fortuna resuelva los gravísimos problemas que afrentan al país.
Y entonces sí entendemos el discurso, monótono y cansino, de Osorio Chong, que una y otra vez parece hablar de un país distinto al nuestro cuando intenta dar explicaciones sobre los problemas de México, él no tiene que hacer nada, simplemente debe tener Fe; y también entendemos la sonrisa y el optimismo de Enrique Peña Nieto, cuando alegre patea el balón en la cancha de Toluca, ¿para qué se preocupa si todo depende de la Diosa Fortuna?
Lo bueno cuenta, y cuenta mucho, pero lo malo cuenta y cuenta más, porque el gobierno hablará de una economía en recuperación, de la creación de kilómetros de carreteras, de modernización de los puertos, de la mejoría en la agricultura, pero los ciudadanos hablarán de 50 millones de pobres, de miles de muertos, de abusos de autoridad, corruptelas en todas las áreas del gobierno, de indolencia de los legisladores, de oposición a la creación de un verdadero Sistema Nacional Anticorrupción y de tantas y tantas cosas más.
Nosotros no tenemos Fe, ni esperamos a la Diosa Fortuna, porque hechos son amores y no buenas razones; nuestra indignación hacia la clase política crece cada día, y cierto, sabemos que hay funcionarios probos que se cuecen aparte, Alfonso Navarrete, José Antonio Meade Kuribreña, José Eduardo Calzada Rovirosa, José Narro Robles, Agustín Carstens, Enrique Burgos y otros más, pero es inevitable englobar a todos los políticos porque como grupo han hecho mucho daño al país en los últimos sexenios y en particular en estos casi cinco años.
Nuestro país está a merced de quienes creen que la Fe mueve montañas y que la Diosa Fortuna nos hará ricos de la noche a la mañana; ya encarrerados, podríamos pensar en otras soluciones: ¿qué tal una novena a San Judas Tadeo celebrada a nivel nacional?, ¿o por qué no una visita multitudinaria a los brujos de Catemaco?, ¿o incluir en el gabinete a Jaime Maussan?
La ligereza y la falta de responsabilidad de Osorio Chong y Peña Nieto también se ven reflejadas en los legisladores, tanto federales como locales, que no tuvieron tiempo para legislar sobre el Sistema Nacional Anticorrupción ni sobre muchos otros asuntos, que se ausentan a la mitad de las sesiones, que viajan como jeques árabes y cobran como si valieran; y esta ligereza también la vemos ahora en el jefe de Gobierno de la CDMX que orondo dice que los graves enfrentamientos en Tláhuac fueron sólo un incidente, “porque aquí no hay cárteles” (sic).
Como quiera que sea, estimado lector, lo invito a que haga una “cadena de Fe”, y que comparta con sus amigos en Facebook, Twitter, WhatsApp o como sea, su mensaje de Fe en que México saldrá adelante, o su petición formal a la Diosa Fortuna para que nos saquemos el Melate nacional.