Obama, la cannabis y México

El presidente Barack Obama desató una ola de comentarios a nivel mundial sobre la inminente despenalización de la mariguana en Estados Unidos, y aunque después comentó que exageran quienes creen que la legalización resuelve todos los problemas, sus declaraciones fueron nota de ocho columnas en muchos diarios.

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Rafael Álvarez Cordero 23/01/2014 01:58
Obama, la cannabis y México

“Como se ha documentado bien, yo fumé mariguana cuando era un menor de edad y lo considero un mal hábito y un vicio; pero no es muy diferente de los cigarrillos que fumé desde que fui joven hasta gran parte de mi vida adulta; no creo que sea más peligroso que el alcohol”; con esas palabras, Barack Obama desató una ola de comentarios a nivel mundial sobre la inminente despenalización de la mariguana en Estados Unidos, y aunque después comentó que exageran quienes creen que la legalización resuelve todos los problemas, sus declaraciones fueron nota de ocho columnas en muchos diarios.

Esta información se añade a las que hemos conocido en los últimos meses: la autorización del uso recreativo y el cultivo y comercialización de la yerba de varios estados de la Unión Americana seguida del entusiasmo por transformar un asunto prohibido en un jugoso negocio; y al sur del continente, la iniciativa del presidente de Uruguay, José Mujica Cordano, quien propuso en junio de 2012 legalizar y regular la venta de mariguana, y tras haberlo conseguido en diciembre de 2013, la revista Time se preguntó si los mandatarios del mundo deberían o no seguir el mismo camino.

Total, que en muchas partes del mundo la cannabis, repudiada por unos y adorada por otros, está a punto de cambiar su estatus como producto ilegal, su cultivo y comercialización un delito, para convertirse en poco tiempo en algo como  el tabaco o el alcohol, que se sabe que pueden dañar el organismo, pero que son lícitos y aceptados.

¿Y qué ha pasado en México? Nuestro país tiene una historia muy interesante que ha oscilado entre el uso más o menos libre de la mariguana por la “tropa” desde antes de la Revolución, y la condena y criminalización originada en Estados Unidos cuando se decía que la mariguana “volvía locos” a los soldados de Pancho Villa que saquearon Columbus, Nuevo México, el 9 de marzo de 1916; desde entonces en México la mariguana es ilegal, pero como ejemplo de contradicción entre las leyes, el artículo 193 del Código Penal para el Distrito Federal en materia común y para toda la República en material federal, señala: “No se procederá en contra de quien, no siendo farmacodependiente, se le encuentre en posesión de alguno de los narcóticos señalados,[] por una sola vez y en cantidad tal que pueda presumirse que está destinada a su consumo personal”, pero en el artículo 194 dice que “se impondrá de diez a veinticinco años y de cien hasta quinientos días de multa a quien produzca, transporte, trafique, comercie, suministre aun gratuitamente o prescriba alguno de los narcóticos señalados en el artículo anterior, sin la autorización correspondiente a que se refiere la Ley General de Salud”, o sea que sí puedes fumar (poquito), pero no puedes ni cultivar ni comercializar ni siquiera regalar la mariguana (explíquenmelo en español).

¿Qué va a hacer México?, surgen las preguntas: ¿la mariguana será legal al norte de la frontera e ilegal aquí?, y si la presión mundial hace que acá ya no sea delito, ¿se podrá cultivar?, ¿quién reglamentará su cultivo?, ¿quiénes podrán comercializarla?, ¿pagará IVA?, ¿se darán facturas electrónicas a quien la compre?, ¿qué hará la Conadic? Y los miles de jóvenes que están en las cárceles por vender unos carrujos, ¿serán liberados o cumplirán su condena de todas maneras?, ¿habrá publicidad por parte de actores y estrellitas del espectáculo?, ¿habrá un mariguanómetro los fines de semana?; espero respuestas.

                *Médico y escritor

                raalvare2009@hotmail.com

                www.bienydebuenas.com.mx

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