Carmen, Irma y Carmela
Carmen, Irma y Carmela son tres mujeres de las que nadie en México tendría noticia a no ser por la grabación que alguien hizo de sus vicisitudes en uno de los momentos más hermosos de la vida: el nacimiento de sus hijos; una lo vivió en San Felipe Jalapa, Oaxaca; otra ...
Carmen, Irma y Carmela son tres mujeres de las que nadie en México tendría noticia a no ser por la grabación que alguien hizo de sus vicisitudes en uno de los momentos más hermosos de la vida: el nacimiento de sus hijos; una lo vivió en San Felipe Jalapa, Oaxaca; otra en Tehuacán, Puebla, y otra más en Ayutla, Guerrero, las tres sufrieron en carne propia el rechazo, la indolencia, la falta de atención y el cúmulo de torpezas del sistema de salud que las orillaron a que una diera a luz en el jardín del hospital y las otras dos en el piso de la sala de espera.
Se evidenciaron carencias de todo tipo, materiales, organizacionales y sobre todo éticas, ya que las explicaciones que después han dado los funcionarios responsables son vergonzosas, en particular las de Germán Tenorio, secretario de Salud de Oaxaca: “No sabía hablar”, “nadie se murió”, “hay que denunciar a quienes la filmaron”, y la del delegado de la Comisión de Derechos Humanos que dijo: “Negligencia, no hay”, lo que agrava aún más el problema, que no es de esos estados sino de todo el país.
Porque ya lo he mencionado con tristeza, los dos últimos sexenios fueron de abandono casi total del sector salud por parte del gobierno, de una indolencia y un “ahí se va” que ahora se hace patente en Carmen, Irma y Carmela, y en cientos de miles de mexicanos que buscan atención médica y no la consiguen, que tienen que esperar cuatro, seis y hasta diez horas para recibir atención, que tienen citas para ver un especialista hasta enero de 2014, que no encuentran las medicinas ni reciben las vacunas; grave daño y gran engaño hizo Felipe Calderón cuando se llenaba la boca diciendo que había alcanzado la cobertura universal en salud, lo que siempre dijimos que no era cierto.
El sector salud tiene buenos elementos, pero tal parece que los burócratas, los corruptos, los indolentes y los discriminadores de todos los niveles son cada vez más, ahogan el sistema, y por eso hay tantas demandas por negligencia médica, por eso bajó la vacunación a 60%, por eso hay miles de mexicanos sin la atención debida.
Y además hay otro factor del que he escrito aquí varias veces: no se puede pensar en tener salud para un pueblo si no se toman en cuenta los determinantes sociales de la salud; de nada sirve que se alivie una infección intestinal o una parasitosis con un buen medicamento si el enfermo al llegar a su casa vuelve al mismo ambiente insalubre que le dañará de nuevo.
Este ángulo de la salud ha sido soslayado o no ha sido tomado en cuenta a pesar de que existe el Instituto Nacional de Salud Pública y que hay en este país miles de maestros en Salud Pública; al favorecer la medicina curativa sobre la preventiva, —a pesar de la insistencia machacona de que “hay que privilegiar la prevención”—, si no se toman en cuenta los determinantes sociales de la salud: infraestructura, agua potable, drenaje, contaminación, condiciones de la vivienda, violencia e inseguridad, etcétera, etcétera, nunca podremos tener el sistema de salud que merecemos
Por eso es importante que el Comité Permanente para el Estudio de los Determinantes Sociales de la Salud en México celebre el día de hoy el simposio internacional sobre este tema; ojalá las conclusiones de este simposio ayuden realmente a que ya no tengamos más casos como los de Carmen, Irma y Carmela.
*Médico y escritor
