Las reacciones, de aparente indignación, fueron impostadas. ¡Se presentó, incluso, queja ante el Conapred! En realidad, manifestaciones de hipocresía gigantesca. En privado todos decimos cualquier cosa, aun la más injusta, insensata o absurda: podemos hablar mal o burlarnos incluso de quien más queremos o más admiramos, o de alguien con quien tenemos una enorme deuda de gratitud.