El montaje de Maduro

Ante la indiferencia del mundo, en Venezuela se asesina la democracia.

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Luis de la Barreda Solórzano 10/07/2014 02:28
El montaje de Maduro

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, sueña convertir a su país en una gigantesca prisión en la cual estén encerrados todos los opositores a su delirante proyecto… y el sueño se está volviendo realidad. Para encarcelarlos ha recurrido a las acusaciones de que han incitado a la violencia callejera y planean un golpe de Estado y un magnicidio. Un Poder Judicial avasallado está presto a acatar las órdenes del dictadorzuelo. Entre los prisioneros de conciencia está el destacado dirigente Leopoldo López, incomunicado en una prisión militar.

Una prueba ha esgrimido la Fiscalía General para llevar a juicio a otros adversarios políticos: siete correos electrónicos en los cuales supuestamente se muestra el complot para derrocar y asesinar al presidente Maduro. A Pedro Mario Burelli —exasesor externo de Petróleos de Venezuela y residente en Estados Unidos desde hace más de diez años— se le atribuye la autoría de un mensaje que dice: “Vamos por todo y con todo, contra todo. Contamos con el departamento, la embajada y ahorita vienen las sanciones desde el Senado… Tomemos como corresponde las calles del país, incluidas las de Palacio, y cerquemos a ese hijo de puta”.

Ese correo y otros similares tendrían los objetivos, sostiene la Fiscalía, de “sacar al gobierno constitucional del poder, asesinar al presidente constitucional de la República, Nicolás Maduro; crear (sic) un baño de sangre, que se instalara (sic) la violencia, y que eventualmente una injerencia extranjera entrara (sic)”. Por ello se dictaron órdenes de detención contra el mencionado Burelli, el exembajador Diego Arria y el abogado Ricardo Koesling, y se citó a declarar como indiciados a María Corina Machado y al exgobernador Henrique Salas.

La acusación ha quedado desmentida. Burelli solicitó a un tribunal federal de California que Google certificara si los mensajes habían sido enviados  a través de su servidor. La información proporcionada por Google fue analizada por la empresa auditora Kivu Consulting. Las conclusiones entregadas al tribunal son contundentes: “Los emails en el informe del gobierno venezolano claramente son montajes y no reflejan verdaderas capturas de pantalla. Los registros verificados provenientes de Google no demuestran prueba alguna de que estos emails jamás hayan existido. Los registros verificados provenientes de Google confirman que existe un email de 2011 que contiene líneas de texto que son idénticas a las de un presunto email de 2013 del informe del gobierno venezolano”.

Burelli ha podido defenderse porque vive fuera de su país y tiene los recursos para desmontar la farsa. ¿Pero cuántos venezolanos están amenazados por la saña casi omnipotente de un gobernante que ha llevado a su país a la ruina y no cesa en su afán de acallar las voces inconformes a como dé lugar?

Uno de los peores crímenes que la vileza puede soportar es el de las falsas acusaciones, dirigidas a privar de la libertad a inocentes a sabiendas de su inocencia. A la brutal represión contra las manifestaciones de protesta que en pocas semanas ocasionó decenas de muertes, y a la persecución y asfixia contra los medios de comunicación críticos, se agregan las acusaciones mendaces de crímenes gravísimos que buscan el encarcelamiento o la intimidación permanente de los opositores.

Ante la indiferencia del mundo, en Venezuela se asesina la democracia.

                *Coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos de la UNAM

                lbarreda@unam.mx

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