Cómo ser un Latin Lover
Seguramente con el objetivo de repetir el éxito económico de No se aceptan devoluciones, hasta el momento la película más taquillera en la historia del cine mexicano, el actor, productor, escritor y director Eugenio Derbez se involucra de nuevo en un proyecto que de ...
Seguramente con el objetivo de repetir el éxito económico de No se aceptan devoluciones, hasta el momento la película más taquillera en la historia del cine mexicano, el actor, productor, escritor y director Eugenio Derbez se involucra de nuevo en un proyecto que de alguna manera repite la fórmula de aquella: personajes de origen mexicano viviendo en Estados Unidos —está hablada en inglés y español—, un protagonista sin oficio ni beneficio, un niño solitario que precisamente va a encontrar en ese hombre la figura masculina que le haga creer en sí mismo. La receta está dada para que el público hispano en Estados Unidos se identifique con la historia, aunque tiene dificultades para lograrlo con pocos momentos cómicos realmente efectivos, y tampoco convencen los toques de drama. Cuenta además con las actuaciones de varios actores populares como Rob Lowe, Kristen Bell, Raquel Welch y Michael Cera, cuyas participaciones se antojan forzadas.
Cómo ser un Latin Lover (How to Be a Latin Lover, Estados Unidos, 2017) está dirigida por Ken Marino, y el muy deficiente guión está escrito por Chris Spain y Jon Zack. No sabemos si estamos ante una comedia, una cinta familiar, o una historia pícara-sexual, pues lo único que nunca nos dicen realmente es “¿Cómo ser un Latin Lover”? Fueron tan cuidadosos que el resultado es totalmente indefinido.
El argumento es muy simple, con pocos sketches realmente efectivos no se profundiza en los personajes y la idea es que sea vista en familia, pues la mancuerna niño-adulto, como sucedió en No se aceptan devoluciones suele funcionar muy bien.
El protagonista y productor es Derbez, con casi 90 por ciento de presencia en la pantalla, desempeñándose en la misma línea de comicidad que acostumbra, ahora para conquistar el mercado estadunidense. Pero no se puede negar que le ha dado resultados económicos. Cómo ser un Latin Lover pinta para tener buena respuesta en la taquilla, y además tuvo un debut exitoso en Estados Unidos.
Ahora Derbez es Máximo, un gigoló que cayó en blandito al convertirse en el amante de una sugar mama (por cierto, la actriz es Renée Taylor, la mamá en la serie La Niñera). Mas de 20 años después, la excéntrica ricachona se cansa de él y encuentra a un jovencito seductor, Michael Cera, poniendo a Máximo, que sólo tiene más kilos, más canas y más años, de patitas en la calle.
Máximo ha sido siempre un egoísta que sólo ve por su beneficio y al encontrarse sin techo decide buscar a su hermana a la que tiene años de no ver. Salma Hayek es Sara, una mujer intachable, trabajadora, viuda y madre de Hugo, Raphael Alejandro, un niño que está francamente necesitado de un consejero masculino, aunque el tío no sea la mejor idea.
A partir de ahí, la premisa se debilita y lo cómico descansa en los “zapes” y tortillazos que Hayek da a Derbez, pero no hay más allá de eso.
Cómo ser un Latin Lover se nos quedó a medio camino.
