Sully: hazaña en el Hudson

Con esta película, la más reciente de su realizador, Clint Eastwood, el actor Tom Hanks reafirma que es notablemente talentoso en la interpretación de hombres comunes, cuyas vidas se ven alteradas al quedar atrapados, sin proponérselo, en situaciones ...

Con esta película, la más reciente de su realizador, Clint Eastwood, el actor Tom Hanks reafirma que es notablemente talentoso en la interpretación de hombres comunes, cuyas vidas se ven alteradas al quedar atrapados, sin proponérselo, en situaciones extraordinarias.

Con un guión de Todd Komarnicki que, a su vez, se basa en el libro de Chesley Sullenberg, Highest Duty, Hanks interpreta precisamente a este piloto comercial conocido como Sully, que se convirtió en un héroe en medio de una feroz polémica, cuando aterrizó de emergencia un avión averiado sobre las heladas aguas del río Hudson, junto a Manhattan, sin que nadie perdiera la vida o saliera con heridas de gravedad.

No crea usted que se va a encontrar una película de desastres aéreos, de esas que van recorriendo a los pasajeros empacando en sus casas, en el taxi rumbo al aeropuerto, documentándose, llegando tarde, la abuelita despidiéndose de los nietos, la sobrecargo enterándose de que está embarazada; no, ésta no es de esas películas, es mejor.

Eastwood opta por transitar hacia el drama sicológico de un hombre que, en cuestión de segundos y con una impresionante presencia de ánimo, tuvo que tomar decisiones gravísimas en las que exponía su vida y la de más de 150 personas.

Es ahí donde Tom Hanks es un maestro. Desde hace ya muchos años cada película en la que participa está pensada para él, y los demás actores que le acompañan son parte del resto del reparto, no secundarios, hago la aclaración. Caracterizado con el pelo blanco de Sully y portando siempre el uniforme de piloto, encarna a un hombre que parece no acabar de digerir lo sucedido, que tiene claro el porqué de su reacción, pero no se explica la controversia por parte de las autoridades aeronáuticas.

La película se inicia con Sully observando horrorizado desde la ventana de un rascacielos en Nueva York, cómo un avión irrumpe entre los edificios hasta estrellarse contra uno de ellos. De inmediato despierta alterado y se da cuenta de que fue un sueño. Esa misma mañana se hizo cargo de una nave que volaría de Nueva York a Charlotte, pero a los escasos minutos en el aire una parvada se estrelló contra los motores, dejando éstos inhabilitados, y también a Sully y a su copiloto —muy bien también Aaron Eckhart—, que hacen maromas mentales para encontrar dónde bajar el avión sin que acabara en tragedia. La nave inició una caída libre que no daba tiempo para pensar en un aeropuerto cercano y Sully aterrizó, “acuatizó”, en el río Hudson. Esto es historia.

El argumento abunda, entonces, en torno a la confrontación de Sully ante un grupo de autoridades que dudaban de su pericia, y Tom Hanks, con esa mirada profunda, sus ademanes y un lenguaje corporal que lo hacen un ser real, nos va llevando por la historia de la mano de Clint Eastwood, que, a sus 86 años, muestra que todavía está en plena forma.

Muy recomendable.

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