Room
Otra contendiente al Oscar a la Mejor Película llega el viernes próximo a nuestro país. Nominada además como Mejor Director, Actriz y Guión Adaptado, La Habitación Room, IrlandaCanadá, 2015, por cierto pésima traducción del original que precisamente enfatiza ese ...
Otra contendiente al Oscar a la Mejor Película llega el viernes próximo a nuestro país. Nominada además como Mejor Director, Actriz y Guión Adaptado, La Habitación (Room, Irlanda-Canadá, 2015), por cierto pésima traducción del original que precisamente enfatiza ese concepto plano, impersonal, frío. Así, sin artículos, es de lo títulos que mejor quedarían sin traducirse. Es de las fuertes contendientes al Premio de la Academia y todas las apuestas y preferencias indican que muy probablemente su protagonista, Brie Larson, puede coronarse como la Mejor Actriz, aunque sigo pensando que Charlotte Rampling, por su extraordinario trabajo en 45 años, puede dar la sorpresa.
Está dirigida por el irlandés Lenny Abrahamson, y la adaptación de la historia es de la propia autora de la novela homónima.
Room, como se le ha conocido más popularmente, cuenta una intensa relación entre una mamá de escasos 25 años, extraordinaria Brie Larson, y su pequeño e inteligente hijo de cinco años Jack, Jacob Tremblay, también en un trabajo fuera de serie. Todo entre ambos es amor, contacto, abrazos, juegos, canciones, largas pláticas y buen humor.
Como espectadores nos toma unos minutos darnos cuenta de que algo no anda bien. Jack y su mamá, están secuestrados desde hace siete años. De hecho, él nació en esa circunstancia. Su mundo se reduce a las cuatro paredes de un cobertizo sin ventanas, sólo se les permite ver el cielo a través de un tragaluz.
El universo de Jack es ese escaso espacio de 4 x 4 metros y, desde luego, el cobertizo se convierte en un personaje protagónico en la historia. El niño no conoce otra cosa, y eso lo hace de cierta forma feliz. Su interpretación del mundo se la da la televisión —en un guiño a Being there, de Hal Ashby— y la intensa comunicación verbal y no verbal que sostiene con su madre desde su nacimiento. Jack no conoce otro mundo ni otros niños, ni coches, ni los rayos del sol, ni la calle, ni un parque. El único ser vivo que conoce es su a madre y, periódicamente, al secuestrador, que se presenta para llevarles de comer, algunos artículos, y aprovecha para tener relaciones con Joy que ya no opone resistencia.
Como espectadores tenemos una conexión inmediata con ambos personajes; en nuestro mundo la realidad del secuestro desgraciadamente no está tan lejana. Room es también toda una exploración de los fuertes lazos entre una madre y su hijo desde la perspectiva más primitiva. Lo único que sostiene a Joy en esa situación infernal y durante el proceso de este brutal sacrificio, es cuidar a su hijo y mantenerlo a salvo. Ha sabido construir un mundo para él, leen, se abrazan y besan, juegan, ven televisión; el contexto parece estar plagado de inocencia hasta que hacia la mitad Joy decide que la vida y el futuro de su hijo es lo más importante que ella tiene que hacer en la vida.
En ese momento viene un cambio drástico en la trama, no carente de suspenso y buenos momentos. Desprenderse de él se antoja lo más doloroso que puede pasarle a Joy, a ambos, pero una confesión que correrá hacia la segunda parte cambiará muchos los acontecimientos.
Room es de las películas más conmovedoras y humanas que he visto en los últimos años. Una mamá y su hijo que nos estrujan el corazón. Con razón se perfila a los premios. Prepárese y no se la pierda.
