En la mira

En 2008, el realizador francés Pierre Morel dirigió con éxito la primera entrega de la trilogía TakenBúsqueda implacable. La historia escrita por Luc Besson y Robert Mark Kamen consolidó a Liam Neeson como el nuevo héroe de acción maduro, y la buena recepción del ...

En 2008, el realizador francés Pierre Morel dirigió con éxito la primera entrega de la trilogía Taken-Búsqueda implacable. La historia escrita por Luc Besson y Robert Mark Kamen consolidó a Liam Neeson como el nuevo héroe de acción maduro, y la buena recepción del público y crítica impulsaron las dos siguientes partes, en las que ya no tuvo que ver Morel.

Junto con Distrito 13, de 2004, son los más aceptables de sus cuatro largometrajes hasta la fecha. En la mira (The Gunman, EU-Francia-Reino Unido-España, 2015), adaptación de la novela The Prone Gunman, de Jean-Patrick Manchette, es precisamente su cuarto largometraje como director y deja mucho qué desear.

El gran defecto de esta cinta es que se convierte en el vehículo de lucimiento de Sean Penn, quien participó como productor, coescribió el guión e interpreta al protagonista, borrando de la escena a los otros actores secundarios: un desubicado Javier Bardem y los británicos Idris Elba, Ray Windstone y Mark Rylance.

Penn interpreta a Jim Terrier, un francotirador que forma parte de un grupo de mercenarios, al que le asignan asesinar al secretario de Minería del Congo. En este sentido se pretende una especie de denuncia social que queda inconclusa.

Entre sus compañeros está Félix, Bardem que no convence en absoluto. En secreto Félix está enamorado de la novia de Terrier, Annie, una enfermera que atiende a un grupo de marginados congoleños como parte de una ONG.

Una vez cumplida su misión, Terrier tiene que desaparecer para proteger su identidad y la de sus compañeros. Pasan ocho años y empieza a ser acosado por tiradores que intentan asesinarlo. La pregunta obvia es, ¿quién está detrás de todo esto?

A partir de ese punto En la mira es una película sin sorpresas, llena de lugares comunes del género y con un Sean Penn intentando convertirse en action hero, para lo que se preparó físicamente, mostrando un cuerpo muy trabajado, musculoso, marcado, venoso, bronceado y, en numerosas escenas, sin camisa, dizque para deleite del espectador(a).  El protagonista es un hombre atormentado por un pasado complicado, en busca de una nueva vida, muy en la línea de los fortachones maduros que interpretan Bruce Willis, Liam Neeson o Sylvester Stallone.

Uno de esos clichés es que la manzana de la discordia es una mujer. Annie, interpretada por la italiana Jasmine Trinca, es una dulce enfermera de la que los dos amigos se enamoran pero que está comprometida con Terrier. El personaje es pasivo, frágil, sin ninguna influencia en el desarrollo del drama, más que el hecho de ser un simple interés amoroso. Un trato ya muy caduco para un personaje femenino.

Morel que fue tan convincente en su manejo del ritmo en Taken-Búsqueda implacable, ahora refleja una dirección insegura, con dificultades para mantener el suspenso. El guión es predecible. Desde la llegada del conflicto es obvio quiénes serán los malos, los buenos y los regulares.

Probablemente Sean Penn experimentó en un nuevo género, muy distante de lo que nos tiene acostumbrados, pero, entre las inconsistencias del guión, su dominio del tiempo en pantalla que no permite el desarrollo de las subtramas, la escasa presencia de los otros actores del tamaño de Javier Bardem, Idris Elba o Ray Winstone, que están lamentablemente desperdiciados, y la innecesaria duración de la película dejan a En la mira a medio camino de ser un drama romántico-thriller de acción. Un medio camino que no convence.

Espere el DVD.

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