El peor Almodóvar
Los amantes pasajeros pasará con más pena que gloria por las salas de cine.
Es.cine Muestra de Cine Español e Iberoamericano en la Ciudad de México se inició el jueves pasado con la proyección de Los amantes pasajeros, la más reciente película de Pedro Almodóvar.
Sorteando algunos obstáculos y con interrupciones el director de Es.cine Enrique Rubio va encontrando un espacio para el evento y como él mismo dice el certamen va adquiriendo un tono y una personalidad a partir de la selección de títulos españoles e iberoamericanos en general. Siempre es bienvenida la oportunidad de ver algo más que la invasión de cine hollywoodense que ocupa 95% de las pantallas nacionales.
Los amantes pasajeros, que por cierto es una lamentable decepción, se estrenó el viernes a nivel nacional, aunque en pocas salas fuera de la Ciudad de México. Sin duda, en la lista de títulos del evento dirigido por Rubio figuran otros mucho más atractivos y que usted no puede perderse como No habrá paz para los malvados, Arrugas, Blanca Nieves, El artista y la modelo, La mujer sin sombra. Hay que checar la programación en www.es-cine.com y estaremos comentando las películas en este espacio.
Y volviendo a Los amantes pasajeros insisto en que es una gran decepción. Soy admiradora del trabajo de Almodóvar que se va convirtiendo en un director de culto, pero es poco consistente. Igual puede hacer grandes películas con guiones con sustancia y personajes bien construidos, como puede dirigir una película prescindible, mal hecha, con una historia sin basamento, malos chistes que caen en la vulgaridad y lo escatológico provocando risas esporádicas entre el público, guiños baratos, sin gracia y mal aprovechados al tema de la bisexualidad, y situaciones y personajes que caen en el ridículo. La película no se toma en serio y es probable que el rodaje haya sido divertido, mas no así el resultado para el espectador.
Ése es el caso de Los amantes pasajeros con la cual efectivamente Pedro Almodóvar regresa a sus raíces en la comedia, pero con el riesgo de que lejos de evolucionar y honrar cintas como Mujeres al borde de un ataque de nervios, Átame, Tacones lejanos, Todo sobre mi madre, Carne trémula, Hable con ella, Volver, Los abrazos rotos, su trabajo como director y escritor en esta ocasión da muestras alarmantes de retroceso, de ausencia total de la agudeza e inteligencia en sus argumentos y personajes entrañables, y de ceder al humor soez, plagado de vulgaridad, flatulencias y alusiones de pésimo gusto. Parecería que el realizador manchego hizo Los amantes pasajeros para cubrir una cuota y seguir en las marquesinas, pero a excepción de Kika es muy probable que ésta sea la peor película de su carrera. La historia se desarrolla casi en su totalidad dentro de la sección de Primera Clase de un avión que viaja de España a la Ciudad de México. Ante una falla mecánica seria que pone en riesgo a los pasajeros el piloto decide sobrevolar en círculo la zona de La Mancha, y se administran somníferos a las azafatas y pasajeros de la clase Turista.
Mientras tanto, en Primera Clase, los ocupantes se dan cuenta de que algo inusual sucede y van relacionándose entre ellos acabando en absurda orgía sexual: una pareja de recién casados en la que él pasa droga escondida en el trasero, una madame paranoica y con ínfulas de dominatrix en una sobreactuación de Cecilia Roth, una joven con poderes síquicos que tiene urgencia de perder la virginidad interpretada por Lola Dueñas, a la que no se le puede negar su encanto, tres sobrecargos homosexuales encabezados por Javier Cámara que están lejos de ser simpáticos, un hombre de negocios que a su regreso deberá enfrentar la cárcel por un fraude, un piloto casado que tiene amoríos con uno de los sobrecargos, un enigmático mexicano que oculta un secreto y trabaja en servicios de seguridad interpretado por José María Yazpik quien merecía estar en una película de mayor calidad de Almodóvar, ya que Los amantes pasajeros pasará con más pena que gloria.
Ni los cameos de Antonio Banderas, Penélope Cruz y Paz Vega hacen que la película se levante, aunque por fortuna sólo dura una hora con 20 minutos lo que demuestra que una anécdota tan simple, ni al director de Todo sobre mi madre le dio para alargarse un poco más. Insisto, por fortuna.
No gaste su dinero. 5/10.
