Ricardo y Margarita, el último capítulo de las divisiones del PAN
Anaya tiene mucha de la culpa por la renuncia de Margarita al PAN. Pero el divisionismo en ese partido trae larga cola. La crisis comenzó en el sexenio de Fox y se agudizó en el de Calderón. Ni qué decir cuando perdieron las elecciones de 2012, quedando en un penoso ...

Leo Zuckermann
Juegos de poder
Anaya tiene mucha de la culpa por la renuncia de Margarita al PAN. Pero el divisionismo en ese partido trae larga cola. La crisis comenzó en el sexenio de Fox y se agudizó en el de Calderón. Ni qué decir cuando perdieron las elecciones de 2012, quedando en un penoso tercer lugar. De aquellos polvos vienen estos lodos. Lodos que ponen en peligro las probabilidades de que Acción Nacional recupere la Presidencia el año que entra. Lodos que incrementan las probabilidades de ganar de López Obrador, pero, sobre todo, del PRI.
A pesar que el PAN, por un pelito, retuvo la Presidencia en 2006, los dos grandes grupos de ese partido, el de Fox y el de Calderón, acabaron enfrentados después de la elección. El presidente del PAN era un foxista odiado por los calderonistas: Manuel Espino. Desde el día uno de su Presidencia, Espino se convirtió en un dolor de muelas para Calderón. El conflicto fue más que evidente.
En 2007, el Presidente finalmente pudo deshacerse del dirigente panista, no sin antes generar una crisis dentro del partido, imponiendo a uno de sus hombres más cercanos: Germán Martínez. Éste procedió a purgar a los no calderonistas de puestos claves, como Santiago Creel, quien dejó de ser el líder de los senadores panistas.
Martínez renunció en 2009, después de los pésimos resultados obtenidos en las elecciones intermedias de ese año. Calderón nombró a otro de sus hombres cercanos, César Nava, como interino. En 2010 hubo elecciones para nuevo dirigente nacional. Los comicios fueron pésimamente operados desde Los Pinos. El Presidente puso a jugar a Gustavo Madero y Roberto Gil, quienes se dieron hasta con la cubeta, generando más divisiones.
Ganó Madero. Después vino el proceso de elección del candidato presidencial. Calderón apoyó a Ernesto Cordero, pero la candidatura la obtuvo Josefina Vázquez Mota. Si el partido de por sí estaba partido, la elección interna dejó más divisiones. El expresidente Fox, de hecho, se fue del PAN para apoyar a Peña. Los panistas obtuvieron el tercer lugar en las elecciones de 2012. La relación de Madero con Calderón quedó rota.
Desde el día uno del sexenio de Peña fue evidente la división entre calderonistas y no calderonistas. Como Madero controlaba el partido, fueron aislando a los primeros. En ese contexto, apareció la figura de un político joven como mano derecha de Madero: Ricardo Anaya.
En 2015, Margarita Zavala anunció su intención de conseguir un lugar en las listas de candidatos plurinominales a la Cámara de Diputados. Madero la bloqueó. Fue entonces que Margarita subió las apuestas anunciando que competiría para ser candidata presidencial del PAN en 2018. Si no se podía a través de ese partido, lo haría como independiente.
Mientras tanto, Anaya crecía con fuerza. A la postre se quedaría con la dirigencia nacional del PAN y, acto seguido, defenestraría a Madero generando más divisiones.
Desde que tomó posesión como líder del partido, Ricardo se ha dedicado a controlar sus estructuras. En 2016, el PAN tuvo una excelente elección, ganando varias gubernaturas, algunas en alianza con el PRD. En la noche de esa elección, en un acto muy arriesgado, Anaya se enfrentó con el presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, en un debate en la televisión. El joven le puso una zarandeada monumental al viejo lobo de mar.
Así, en poco tiempo, Anaya se despachó a dos políticos de peso: Madero y Beltrones. Nada mal para su edad y experiencia. Sin embargo, para lograr su sueño de convertirse en el siguiente candidato presidencial del PAN, tenía que sacar de la jugada a Margarita y, por ende, al expresidente Calderón. Decidió acorralarlos y aislarlos. No les abrió ni un solo espacio de diálogo. Zavala lo entendió a la perfección. Anaya nunca la dejaría pasar como candidata. Y, en el camino, el dirigente panista comenzó a armar lo que parecía una fantasía política: la alianza con el PRD y MC en 2018.
Completamente marginada del PAN, Margarita renunció el viernes a su partido. Al parecer se inscribirá como candidata independiente. Ya no tenía otra opción. Anaya había acorralado y aislado a todos los calderonistas.
La pregunta es, cuántos votos le puede quitar Zavala al PAN o, si se concreta, al frente de ese partido con el PRD y MC. Si son muchos, Anaya habría cometido un error garrafal al haber marginado a los calderonistas. Si, en cambio, Margarita se lleva pocos votos y Anaya logra posicionarse como el candidato que le puede ganar a AMLO, el joven político habría demostrado eficacia en su estrategia dura de enfrentarse a grandes pesos de la política. Rumbo a Los Pinos, se habría despachado a Madero, Beltrones, Zavala y Calderón. Sólo le quedaría en el camino nada menos que López Obrador.
Twitter: @leozuckermann