Van por todas las canicas
La estrategia del PRI es seguir incitando la fragmentación del voto opositor. Los priistas ya conocen esta fórmula: la utilizaron con éxito en Oaxaca. Y también entienden, con preocupación, que los vientos de la alternancia han soplado muy duro por todo el país y que este año podrían llegar al Estado de México.

Leo Zuckermann
Juegos de poder
Para el PRI es fundamental ganar la elección de gobernador en el Estado de México. Si triunfa, se enviará el mensaje de que siguen vivos en la competencia presidencial de 2018. Si pierden, todo mundo dirá que el PRI está muerto para el 18. Es una cuestión de percepción porque la verdad es que las dos elecciones son eventos independientes. Probabilísticamente, el tricolor podría perder en el Edomex y ganar la elección presidencial. Se ve dificilísimo, pero es probable. El problema para el PRI sería si Alfredo del Mazo no gana la gubernatura, revertir la idea de que está desahuciado en la competencia presidencial.
Aparte de lo que la elección mexiquense representa para el 2018, está la importancia misma del Estado de México, la entidad más poblada del país con uno de los presupuestos públicos más abundantes de toda la República. Se trata, por sí mismo, de uno de los platillos electorales más apetitosos para todos los partidos políticos. Súmese a eso que el Edomex es la entidad del presidente Peña. Para él sería terrible que durante su Presidencia la oposición le arrebatara al PRI este estado por primera vez desde la fundación del PNR (el abuelo del PRI) en 1929. Se trata de una cuestión de orgullo personal para el hoy líder indiscutible del legendario Grupo Atlacomulco: Enrique Peña Nieto.
Así que mucho está en juego. De eso no hay duda alguna. Por eso el PRI, junto con Peña y el actual gobernador, Eruviel Ávila, están haciendo todo lo posible por ganar.
Ya lograron algo muy importante, vital para la elección de junio en el Edomex: que no hubiera coalición entre el PAN y PRD. No sé cuánto les habrá costado, pero claramente “influyeron” en grupos locales de panistas y perredistas para evitar que se coaligaran las dos fuerzas que hubieran arrasado en las elecciones mexiquenses.
Una cosa queda clara en este momento: la gran mayoría del electorado en ese estado es antipriista. Sabiendo esto, los priistas se encargaron de fragmentarlos, y lo lograron. El voto opositor se partirá entre los candidatos del PAN, Morena, PRD, PT y un independiente. Es la fórmula que utilizaron el año pasado para ganar la gubernatura en Oaxaca.
Segundo en la lista: sin recato alguno, se han dedicado a repartir todo tipo de bienes y servicios públicos pagados por los contribuyentes. En los últimos días antes de la veda electoral, los gobiernos federal y estatal llevaron a cabo un blitzkrieg de “regalos” a la población. El gabinete de Peña, y hasta la primera dama, participaron en esta operación relámpago para quedar bien con el electorado mexiquense. Con toda razón, Jorge Castañeda la ha calificado como un asco: “tinacos, sillas de ruedas, pensiones, escrituras, reafiliaciones a distintos programas asistenciales, gallinas, pollos, hornos de microondas, lavadoras, monederos electrónicos, materiales de construcción, fertilizantes, uniformes escolares y cuanta porquería inventen”. Y, como argumenta el columnista del El Financiero, todo esto bajo la increíble mirada complaciente de los partidos opositores y las autoridades electorales.
Así que el PRI y sus gobiernos van por todas las canicas en el Edomex. De eso no hay duda. Y hasta ahora les ha funcionado la estrategia. Pero el resultado final de la elección dependerá de lo que suceda en los dos meses de campaña y, sobre todo, si se da el fenómeno del voto útil. Hoy, por ejemplo, el PRD tiene entre el 10 y el 12 por ciento de las preferencias electorales. Va a llegar el momento en que los votantes perredistas se den cuenta de que su candidato no va a ganar y, en lugar de desperdiciar su voto, podrían sufragar por su segunda opción. Esos puntos podrían hacer la diferencia para una victoria de la candidata de Morena.
El punto es que, si uno de los candidatos opositores logra agregar el voto antipriista, el PRI sí corre el riesgo de perder el Edomex. Esa debe ser la estrategia de Josefina Vázquez Mota (PAN) y Delfina (Gómez) en estos dos meses de campaña. La del PRI es seguir incitando a la fragmentación del voto opositor. Los priistas ya conocen esta fórmula: la utilizaron con éxito en Oaxaca. Y también entienden, con preocupación, que los vientos de la alternancia han soplado muy duro por todo el país y que este año podrían llegar al Estado de México.
Twitter: @leozuckermann