Un duro despertar
Miguel Parrondo tenía 32 años cuando sufrió un accidente que le dejó en un coma que la mayoría de los profesionales calificaban como irreversible. Quince años después despertó en un mundo muy diferente. Entre 40 y 60% de las personas que permanecen en coma más de dos meses no logran sobrevivir y aquellos que consiguen salir de este estado arrastran graves lesiones mentales y motoras.
Miguel tuvo que adaptarse y ponerse al día en muchas cosas que se habían transformado mientras estaba inconsciente: el cambio de la moneda española al euro, los teléfonos móviles, y variaciones como la desaparición de la Unión Soviética.
“Cuando perdí la conciencia mi hija tenía 12 años, pero al despertar era una mujer de 28. La cara de mi hija es el primer recuerdo de mi nueva vida”, cuenta Miguel.
La recuperación de una experiencia así no es inmediata y requiere un duro proceso de rehabilitación, tanto físico como sicológico. Muchos despiertan con el pelo canoso o con su forma física deteriorada debido a los medicamentos y la inactividad del cuerpo. Para Miguel, una de las secuelas más duras es no poder volver a subir en moto, una de sus pasiones.
Muchos de estos pacientes presentan una pérdida de memoria parcial o total que les provoca trastornos como la ansiedad. En algunos casos, los recuerdos no llegan a recuperarse del todo y los afectados tienen que empezar su vida desde cero.
“Siempre digo que en medicina los ‘milagros’ existen y los vemos casi todas las semanas, aunque nunca como en las películas”, afirma Jesús Porta-Etessam, neurólogo de la Fundación Villamorte-Laguna y del Hospital Clínico de Madrid.
El reportaje El largo sueño, del canal Discovery, habla sobre la influencia del zolpidem en algunos casos de recuperaciones sorprendentes de comatosos. Este fármaco suele utilizarse como somnífero para tratar problemas del sueño. En varias ocasiones se ha empleado en pacientes que despertaban de un coma prolongado para acelerar la rehabilitación. El problema de este medicamento es que genera dependencia. La mejora que experimenta el paciente es temporal y muchas de las funciones que recupera necesitan trabajarse más para que no se pierdan.
El padre de Miguel era un hombre muy católico y atribuyó su recuperación a Dios e incluso utilizaba este argumento para posicionarse en contra de la eutanasia en casos de comas prolongados. Pero Miguel afirma que no se puede tomar su historia como ejemplo. “Mi caso debe ser uno entre un millón”.
La mayoría de los neurólogos y sicólogos que se encuentran con este tipo de historias no encuentran una explicación exacta a cómo los pacientes consiguen despertar y recuperar todas sus funciones. Uno de los ejemplos más sorprendentes es el de Sarah Scatlin, apodada la verdadera bella durmiente. Sarah pasó veinte años en coma tras ser atropellada a los 18. Despertó en 2005. A pesar de la peligrosa operación cerebral que los médicos tuvieron que realizar para salvarle la vida, esta joven consiguió despertar y recuperar la capacidad del habla. Durante gran parte del tiempo que estuvo en coma Sarah podía escuchar y ver lo que ocurría a su alrededor. De esta manera pudo describir acontecimientos que sucedieron durante su inconsciencia, como el atentado del 11 de septiembre. Los médicos que la trataron no están seguros, pero piensan que ciertas zonas de su cerebro deben haberse regenerado por su cuenta gracias a una capacidad cerebral de reconectar neuronas sanas.
Terry Walls estuvo dormido durante 19 años y, al despertar, pensó que sólo habían pasado unas horas o días desde su accidente. En su caso los doctores creen que el contacto regular con sus familiares pudo haber sido la clave de su recuperación. Todas estas historias se conocen cuando ya han alcanzado un final feliz, cuando el paciente ya está integrado de nuevo en su vida cotidiana. Aunque, en algunos casos, la recuperación sea bastante rápida, pasar por un coma es una experiencia muy dura que te marca para el resto de tu vida y requiere mucho esfuerzo superar. No sólo se trata de la rehabilitación física y mental, sino de superar el hecho de haber perdido varias décadas de tu vida tumbado en una cama.
Twitter: @JavierGonzlSn
